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Respuestas Bíblicas

El amor entre personas del mismo sexo ¿Por qué lo prohíbe Dios si es amor al fin y Dios es amor? Respuestas Bíblicas

El amor entre personas del mismo sexo ¿Por qué lo prohíbe Dios si es amor al fin y Dios es amor?

Por medio de su Espíritu y la Biblia conocemos a Dios y a través de sus mandamientos descubrimos su voluntad, carácter, pensamientos y modo de proceder, su moral, etc, son revelados al hombre por medio de su palabra dirigida por su Espíritu.

Cuando decimos que Dios es amor, no nos equivocamos y cuando amamos a los demás hacemos lo correcto pues Dios establece que uno de sus deseos más grandes, expresado en el Antiguo Testamento en forma de mandamiento es “Amaras a tu prójimo como a ti mismo”. Sin embargo, antes que este, existe un mandamiento superior “Amarás al SEÑOR tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu fuerza.” (Deuteronomio 5:5).

Evidentemente Dios ama y es amor (1ª Juan 4:8), pero desea que nuestro amor más grande sea hacia él, esto implica fe, fidelidad, obediencia y vivir de acuerdo a su voluntad. De aquí en adelante entonces es que se hace imprescindible llevar el amor de lo subjetivo a lo objetivo, llevarlo más allá de los sentimientos humanos.

Este amor no solo debe ser bien intencionado, sino debe ser bien entendido para expresarlo en concordancia con el carácter del que debiera ser nuestro amor más grande.

Como dijimos anteriormente, si no conocemos qué es amor y en qué consiste, le daremos una interpretación propia y será muy sencillo desviar su real sentido y dirección hacia cualquier punto de vista particular basado en los sentimientos inestables y engañosos del corazón humano. (Jeremías. 17:9)

El mundo tiene sus propias definiciones en base a lo que le conviene, pero los conceptos divinos son inquebrantables porque tienen el peso de la verdad.

El amor definido por Dios en su palabra está lejos de tener su base en los sentimientos, así es el amor con que él nos ha amado y que también demanda, no se basa en los sentimientos para expresar su fuerza, sino en una voluntad superior que educa, gobierna, dirige y encausa dichos sentimientos.

¿Qué produce el pecado? Pues juicio y muerte, condenación, pero Dios no se baso en lo que produce el pecado sino en su voluntad superior por encima del pecado y nos amó primero, su gracia sobreabundó (Romanos 5:2), el amor triunfó.

Agápe es la palabra griega original que usa la Biblia en el Nuevo Testamento cuando se refiere a ese amor que se basa en la verdad y la definición de esta misma es “El triunfo de la voluntad por sobre los sentimientos”, recordemos “Si me amáis, guardad mis mandamientos” (Juan 14:15).

Agápe es la palabra griega original que usa la Biblia en el Nuevo Testamento cuando se refiere a ese amor que se basa en la verdad y la definición de esta misma es “El triunfo de la voluntad por sobre los sentimientos”, recordemos “Si me amáis, guardad mis mandamientos” (Juan 14:15).

¿Cuál es esa voluntad superior que procura el correcto bienestar y bienaventurado desarrollo pleno del ser humano en toda su integridad y que lo capacita para que pueda llegar a ello? Pues la voluntad de Dios agradable y perfecta que se basa en su amor (Romanos 12:2); es la vida del ser humano basada en la voluntad de Dios y no en sus propios sentimientos. Por lo tanto la expresión de este amor, si es que amamos a Dios, debiera ser la correcta, de acuerdo a sus principios.

Cuando miramos la mente de Dios a través de la Biblia descubrimos claramente que Dios diseño todas las cosas y estableció un marco aceptable para todo. Cuando a las relaciones afectivas se refiere, es muy claro en enfatizar que él creó al ser humano separado en dos sexos el cual está definido por su biología “Varón y Hembra los Creo” (Genesis 1:27) además de esto nos señala que los creo el uno para el otro, “Ayuda idónea” y que en la unión de esta pareja, como ocurre con todas las otras criaturas, se encuentra todo el sentido y el potencial de la especie, incluso la más grande virtud dada por Dios, la capacidad de crear vida. “Y los bendijo Dios y les dijo: Sed fecundos y multiplicaos, y llenad la tierra” (Génesis 1:28)

Toda expresión de amor que no sea coherente con el propósito y diseño dado por Dios no solo carece de sentido y utilidad, sino que además es considerada como pecado, ¿Por qué? Porque carece de ese propósito, ya que el complemento se ha quebrantado, y la dirección tomada está equivocada y no llegará a un buen resultado, porque pecar en la definición bíblica es “errar el blanco”.

¿Qué dice la Biblia sobre la expresión de amor con personas del mismo sexo?

“No te echarás con varón como con mujer; es abominación”
(Levítico 18:22)
“Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza, y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío.”
(Romanos 1:26-27)

Además de estos versos, hay muchos otras pociones e historias bíblicas que dejan clara la forma en que Dios mira tal práctica carente de propósito.

Creemos firmemente que Dios tiene poder para transformar todos los aspectos de la vida humana y sobre todo uno tan importante como éste. Cómo amamos y a quién amamos es tan importante como el mismo deber de amar.

Todo aquel que quiera vivir conforme al deseo de Dios puede sentirse gozoso pues cuenta con el favor y el poder de Dios para lograrlo, aun cuando al presente, tal anhelo parezca imposible de corregir. Dios puede y desea enseñarnos a amar a su manera.

Iglesia Unida Metodista Pentecostal