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El Canon del Antiguo y Nuevo Testamento (Parte 1 : El Antiguo) Biblia

El Canon del Antiguo y Nuevo Testamento (Parte 1 : El Antiguo)

Su biblia y la mía, no es un meteorito caído del cielo, tampoco un libro común y corriente. Existe a través de los siglos, gracias a un proceso de elaboración, que ha involucrado a hombres, escogidos por el autor de ella para confeccionarla. Si se coloca un fósforo encendido, se quemará (por estar hecho de hojas de papel), pero lo que contiene es único e invaluable, el mensaje más grande que el hombre ha escuchado y leído, espiritual y real que jamás se consumirá…

  • El Canon del Antiguo y Nuevo Testamento (Parte 1 : El Antiguo)

INTRODUCCION  

                     El aspecto humano del Evangelio en la persona de Cristo Jesús, quien nació, vivió y murió en esta tierra, en un período determinado en la historia, nos debe recordar la humanidad del Mesías, sin dejar de pensar en lo más importante para lo que vino: redimir al hombre caído y restaurar la comunión en el Espíritu con el Padre. Fue perfecto hombre (de esta tierra) y perfecto Dios (de la eternidad) a la vez.

                      Así mismo, el Libro de los libros tiene un aspecto humano que no podemos desconocer, pues fue escrito por hombres a través de la historia de la humanidad, con todos los cambios que ello implica. Sin embargo, el objetivo  fue espiritual: dar a conocer y revelar al Creador, eterno y único Dios, que es la verdad absoluta y perfecta a sus criaturas. 

Podemos  por lo tanto, decir  que la biblia es  tan humana y divina a la vez, y en ella  encontramos el plan perfecto de la existencia de principio a fin, donde  la buena nueva es el centro del mensaje.

ENTRANDO EN MATERIA

El vocablo "canon" etimológicamente, deriva del griego kanon que se usaba primariamente para referirse a una "regla o vara de medir".  Posteriormente, se usó en sentido figurado con el significado de modelo que permite fijar las normas, reglas o preceptos, valor con el cual lo usa el apóstol en  Gálatas cap{itulo 6, verso 16: "Y a todos los que anden conforme  a esta REGLA, paz y misericordia sea a ellos ...". Luego en Filipenses capítulo 3 verso 16 dice:   "Pero en aquello a que hemos llegado sigamos una misma REGLA ...”.

 

 A través del tiempo, los distintos escritores cristianos utilizaron el término en el sentido de la "doctrina cristiana ortodoxa" y, posteriormente, a las Escrituras, esto es, a la Biblia considerada  como norma  de  fe  y conducta.  De aquí que el canon de la Biblia consiste de esos libros considerados dignos de ser incluidos en la Sagrada Escritura.

El autor de la Biblia es Dios (el único Dios existente, el Dios Elohim de Israel, Yhvh, Yahwe, Jehová), que usando  cerca de cuarenta diferentes escritores a través de mil quinientos años aproximadamente, se da a conocer a la humanidad y su mensaje verdadero.

 

Si tuviéramos que colocar un título al Libro de los libros  podría ser “La Redención del Hombre”. Si leemos desde Génesis a Apocalipsis, hay un solo hilo conductor, pese a que, entre uno y otro escritor  pasaron  muchos siglos y jamás se conocieron; sin embargo hablan del mismo tema.

           

La canonización fue el resultado de siglos de desarrollo, por medio del cual aquellos libros que se mostraran útiles para fe y alabanza fueron elevados a un papel tan decisivo. Quiere decir que el Canon estaba determinado no  tanto por decreto rabínico  o de la Iglesia como por mérito de cada libro por separado y su recepción por la comunidad. (Según indican Selby y West)

Otro autor expresa: “Los varios libros poseían y ejercían autoridad divina mucho antes que los hombres pronunciaran algo a ese efecto. Los concilios eclesiásticos no les dieron a los libros su autoridad divina, pero meramente reconocieron que lo tenían y lo ejercían también”. 


El Canon de Antiguo Testamento

No sabemos con exactitud  cuándo se cierra el Canon del A.T, sin embargo, su comienzo queda más claro. Es Moisés a quien Dios asigna  para escribir los cinco primeros libros, llamado el Pentateuco. Después de la victoria de los hijos de Israel sobre  Amalec mientras las manos  eran sostenidas en alto al Señor, (Capítulo 16 de Exódo), llega en el verso 14 del siguiente capítulo lo siguiente (Éxodo 17:14) : "Y Jehová dijo a Moisés: Escribe esto para memoria  en un libro, ..." y luego consecutivamente en Éxodo capítulo 24 verso 4: "Y Moisés escribió todas las palabras de Jehová, ...". En el mismo capítulo verso 7 señala: "Y tomó el libro del pacto y lo leyó a oídos del pueblo,  el cual dijo:  Haremos todas las cosas que Jehová ha dicho, y obedeceremos"

 

En este pasaje encontramos, de manera práctica, el concepto de canon en el sentido de norma, regla, precepto que hay que obedecer. En Éxodo capítulo 34 verso 27 leemos, “ Y Jehová dijo a Moisés: Escribe tú estas palabras; porque conforme a estas palabras he hecho pacto contigo y con Israel.

 

Del mismo modo en Deuteronomio 31, narra la escritura de la ley por Moisés, que debía ser guardada y leída a la gente cada siete años:  “Y escribió Moisés esta ley, y la dio a los sacerdotes hijos de Leví, que llevaban el arca del pacto de Jehová, y a todos los ancianos de Israel. Y les mandó Moisés, diciendo: Al fin de cada siete años, en el año de la remisión, en la fiesta de los tabernáculos, cuando viniere todo Israel a presentarse delante de Jehová tu Dios en el lugar que él escogiere, leerás esta ley delante de todo Israel a oídos de ellos.” (v.9-11)

 

Aquí situamos con exactitud el comienzo del Canon y nos damos cuenta que la instrucción de Dios a Moisés fue clara. Sigamos escudriñando este aspecto de las Escrituras.

 

De modo que Moisés, ya haciendo uso de las fuentes orales y escritas a su disposición, ya en obediencia directa y absoluta a los mandatos de Dios. En Números capítulo 33 verso 2 dice:  "Moisés escribió sus salidas conforme a sus jornadas, por mandato de Jehová", fue componiendo los primeros textos que posteriormente Dios ordenó:

A)     Que debían enseñarse a las nuevas generaciones para ponerlos por obra. (Deuteronomio 6:1?9).

B)     También ordenó que debían quedar  al cuidado de los sacerdotes.  (Deuteronomio 31:24?269  "Y cuando acabó Moisés de escribir las palabras de esta ley en un libro hasta concluirse, dio órdenes Moisés a los levitas que llevaban el arca del pacto de Jehová diciendo:  Tomad este libro de la ley, y ponedlo al lado del arca del pacto de Jehová vuestro Dios, y esté allí por testigo contra ti".

C)     Una tercera orden entregada por Dios fue la de difundir y copiar estos textos. (Deuteronomio 17:14?20)

"Y digas: Pondré un rey sobre mí como todas las naciones que están en mis alrededores; ... y cuando se siente sobre el trono de su reino, entonces, escribirá paraen un libro una copia de esta ley, del original que esta al cuidado de los sacerdotes levitas; y lo tendrá consigo, y leerá en él todos los días de su vida ..."

 

Posteriormente, se fueron agregando nuevos escritos:

Josué 24:26 : "Y escribió Josué estas palabras en el libro de le Ley  de Dios ...";  1ª Samuel 10:25 :  "Y Samuel recitó luego al pueblo las leyes del reino  y las escribió en un libro, el cual guardó delante de Jehová.  1ª de Crónicas 29:29 :   Y los hechos de David, primeros y postreros, están   escritos en el libro de las crónicas de Samuel  vidente, en las crónicas del profeta Natán, y en las  crónicas de Gad vidente". 2ª de Crónicas 9:29 : Los demás hechos de Salomón, primeros y postreros, ¿no están todos escritos en los libros del profeta Natán, en la profecía  de Ahías silomita, y en la profecía del vidente Iddo contra Jeroboam hijo de Nabat? (Vea también Jeremías 36).  

 

Para la tercera tarea ordenada por Dios a los reyes; que debían escribir copias de la ley desde los originales, se estructuró un perfecto sistema de copistas, llamados escribas o soferistas, donde el término hebreo que traduce la palabra "copista" es So - Fér, que alude a la acción de contar y registrar cada palabra.

 

Descripción: ANd9GcSwOmSOGue5kqYfeWMrlJ4rxl4sJ5ymTjmaa1QGLLdvaiI6Rx4JLQEra una labor de honra realizar la copia de la lectura del doctor de la ley. Los setenta escribas asignados para esta tarea, debían ser minuciosos, exigentes y profesionales.

  Al escribir repetían lo dicho (dictado por un doctor de la ley) y luego escribían.

  Al escribir Adonay cambiaban de pluma.

    Al escribir YHWH (Yahweh), salían se duchaban y volvían a entrar.

  Contaban al final de cada sesión sus columnas, palabras y letras.

  Leían una ubicación específica y si alguna no estaba bien no servía.

  Cuando un escriba se equivocaba más de 3 veces, perdía su trabajo.

 

Estas características (pulcros, celosos y perfeccionistas para su labor), a ti y a mí nos deben dar un alto nivel de confianza en las traducciones fieles que tenemos de la Biblia hoy en día,  lo que viene a corroborar el origen sobrenatural de la Palabra puesto que ningún otro libro de la historia, es ni ha sido transmitido como la Biblia.

 

Así los profetas en tiempos posteriores se ocuparon en escribir libros (Jeremías 36:2). Daniel buscó “en los libros” y encontró que el profeta Jeremías limitó a setenta años la duración de la desolación de Jerusalén (Daniel 9:2). Más tarde, después de la cautividad de Babilonia, la Ley de Moisés fue leída y honrada. (Nehemías 8:1-8). Durante el reino de Josías en Judá, el libro de la Ley de Yahwe, que había sido perdido, fue hallado “Entonces dijo el sumo sacerdote Hilcías al escriba Safán: He hallado el libro de la ley en la casa de Jehová. E Hilcías dio el libro a Safán, y lo leyó.” (2°Reyes 22:8) . Aquí ya vemos los comienzos y secuencia de lo que más tarde sería el Antiguo Testamento (Antiguo Pacto).

 

George L. Robinson, después de cuidadosa consideración de las muchas evidencias posibles, concluye que los libros de la Ley fueron reconocidos como canónicos durante la época de Esdras (444 a.C), que los Profetas fueron reconocidos como tales algún tiempo después (alrededor de 200 a.C) y que los escritos recibieron autoridad alrededor del año 100 a.C. Robinson no dice que haya tres cánones separados, pero que “habían tres clases separadas de escritura, que sin duda, entre 450 a.C y 100 a.C  se sostenían sobre distintas bases, y sólo gradualmente llegaron a ser autoritativos”.

 

Otros literatos sostienen la creencia que hubo sólo dos períodos de canonización correspondientes a “la ley y los profetas”, y que el Canon del Antiguo Testamento, sin duda, fue completado alrededor del 400 a.C. Es difícil decir cuál de las dos posturas es correcta. Lo importante es que el Canon del Antiguo Testamento estaba completado en la época de Jesús, el Cristo, ya que Él mismo se refiere a  ellas en varias ocasiones como las “Escrituras”.

           

Podemos indicar claramente que la división de los libros hebreos (escritos originalmente en Hebreo – Arameo) que constituyeron la Tanaj  Hebrea  (ó A.T.) fueron los siguientes :

         La Ley (5) , Torah; Los Profetas (8) , Nebi’im y Las Escrituras (11), Ketubim ; dando un total de 24 libros. Y por razones de memorización a veces los reducían a 22, uniendo algunos libros (Rut y Jueces, más Lamentaciones y Jeremías) desagregados como sigue :

 

Ø  La Ley                                           : Génesis, Éxodo, Levítico, Números, Deuteronomio.

Ø  Los Profetas

§  Anteriores                         : Josué, Jueces, Samuel, Reyes.

§  Posteriores           

ü  Mayores          : Isaías, Jeremías, Ezequiel.

ü   Menores          : Oseas, Joel, Amós, Abdías, Jonás, Miqueas, Nahúm, Habacuc, Sofonías, Hageo, Zacarías y Malaquías. (1 Libro para los Hebreos, de Oseas a Malaquías)

Ø  Las Escrituras

§  Poéticos                            : Salmos, Proverbios, Job.

§  Cinco Rollos                      : Cantares, Rut, Lamentaciones, Eclesiastés, Ester.

§  Históricos                          : Daniel, Esdras/Nehemías (1 Libro para los Hebreos), Crónicas.

 

           

TIEMPO : Escritos entre el 1.440-1400 a.C (Moisés) y el 500-450 a.C (Malaquías) aproximadamente.

 

En nuestras Biblias cristianas, hay 39 libros del Antiguo Testamento, mientras que el A.T Judío sólo 24, como ya definimos. Esto se explica ya que Samuel, Reyes y Crónicas, de dividen en 1° y 2°. Además los Profetas, posteriores y menores son doce (1 cada uno). De modo que, aunque no hay diferencia en las palabras, el Antiguo Testamento hebreo y el cristiano serían iguales. Esto es importante, ya que el mensaje, aún cuando, las traducciones han sido variadas y modificadas, no debería cambiar.

 

Se recomienda hoy, en el Siglo XXI, poder adquirir una Biblia donde al A.T. venga traducido más directamente de las copias hebreas, cómo la Biblia Textual (BTX) o de los manuscritos arameos, rescatados por los masoretas, dando origen a la traducción Peshitta. Sin embargo todas las traducciones deberían estar correctas o todas incorrectas, lo cual no puede ser. El autor del Libro de los libros se encarga por su Espíritu de mantener el mensaje intacto. (Efesios 6:17) y es la razón por la cual esta tarea se asignó desde los cielos a los Judíos y no a otros (Romanos 3:1).

 

Las Biblias católicas romanas, aumentan este Canon con una secuencia de otros libros denominados apócrifos (“oculto”,”escondido”) o libros deuterocanónicos, que se incluyen durante la traducción de esta base (Tanaj Hebrea) al griego, en la versión de la Septuaginta (LXX), entre el 280 a.C y el 180 a.C. Jerónimo los incluyó en “La Vulgata” , traducción al Latín de la versión griega y fueron parte de las impresiones en Sociedades Bíblicas hasta el año 1850, cuando en un mover de Dios, en Holanda, se decide eliminarlos de las Biblias evangélicas o protestantes, por no considerarse parte de la Biblia Hebrea, ni inspiradas por Dios.

 

Ya los reformadores indicaron que estos libros contenían doctrinas inconsistentes con el mensaje céntrico de la Palabra Escrita (La Buena Nueva), tales como la doctrina de oración por los muertos, la intercesión de los santos, etc. Los libros apócrifos son : 1° y 2° de Esdras, Tobías, Judit, Adiciones al Libro de Ester, La Sabiduría de Salomón, Eclesiástico, Baruk, con la Epístola de Jeremías, La canción de los Tres Santos Niños, La historia de Susana, Bel y el Dragón, la oración de Manasés, 1° y 2° de Macabeo. De estos libros, no existe ninguna referencia en el Nuevo Testamento, para considerarlos relevantes o parte del Canon del Antiguo Testamento. No así las 35 veces que Jesús indicó al Antiguo Testamento de la Ley, Los Profetas y las Escrituras Hebreas.

 

Finalmente el Canon del Antiguo Testamento queda así : la Ley ( 5 libros – Idem a los de la Tanaj Hebrea ); libros históricos (12 libros = Josué, Jueces, Rut, 1° y 2° de Samuel,1° y 2° de Reyes, 1° y 2° de Crónicas, Esdras, Nehemías, Ester); libros poéticos (5 libros = Job, Salmos, Proverbios, Eclesiastés, Cantar de los Cantares) y los libros proféticos (17 libros. Mayores: Isaías, Jeremías, Lamentaciones, Ezequiel, Daniel. Menores: Oseas, Joel, Amós, Abdías, Jonás, Miqueas, Nahum, Habacuc, Sofonías, Hageo, Zacarías y Malaquías) , dando el total de 39 libros que hoy conocemos y tenemos en nuestras versiones de Reina Valera 1960 (anteriores o posteriores).

Aporte Web : Pr. Hugo Almonacid Yefi. 
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