Teología

La solución aplicada "El Evangelio" PARTE 2 Teología

La solución aplicada "El Evangelio" PARTE 2

Seguimos con la pregunta ¿Cuándo ocurrieron los eventos del evangelio ?, pondremos a prueba las premisas y daremos la conclusión de la solución planificada por el Eterno y perfecto Elohim...

  • La solución aplicada

¿ CUÁNDO OCURRIERON LOS EVENTOS DEL EVANGELIO ?

El Evangelio  trata acerca de eventos del pasado. La vida, muerte y resurrección de Jesús ocurrieron en el primer siglo de la era cristiana y fueron historia cuando Pablo escribió 1° Corintios. Veamos el tiempo de los verbos que utiliza al escribir: “Cristo murió….fue sepultado…resucitó…apareció…”; todos están en tiempo pasado. Al Evangelio (buena noticia para el hombre) no se le puede añadir o quitar nada, es una obra completa. Cuando Jesús ascendió a la diestra del Padre ya había “efectuado la purificación de nuestros pecados”; había “obtenido eterna redención” para nosotros . Este paquete completo fue reservado en los cielos para nosotros (Hebreos 1:3; 9:12; Colosenses 1:5). El tiempo de los eventos evangélicos es el PRIMER SIGLO : Cuando Jesús vivió en este mundo. (desde el año 0 al 33 y medio d.C)

Mientras que aquellos eventos están limitados en cuanto a tiempo, la predicación del Evangelio NO ESTA LIMITADA al primer siglo. En el antiguo testamento se predicó el Evangelio como un evento futuro, y ahora que ya se ejecutó, se predica en nuestros tiempos como un evento del pasado.

Lo que Dios requirió de su pueblo en el antiguo pacto, Él mismo lo cumplió en el nuevo. Antes que terminara el año 34 d.C. , Jesús ya había puesto fin al pecado y traído la justicia perdurable en conformidad a su palabra. “No penséis que he venido para abrogar la Ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir.”  (Mateo 5:17).  Por eso, Marcos comienza sus palabras tan confiadamente con “Principio del Evangelio de Jesucristo…” y termina con la siguiente declaración “Y el Señor, después que les habló, fue recibido arriba en el cielo, y se sentó a la diestra de Dios”.

El Evangelio es una historia que comenzó en la encarnación, vida, muerte y terminó con la ascensión entronizada de Cristo en el primer siglo de esta era.

Resumanos :

1)      El Evangelio se predica porque SOLO éste salva.

2)      El Evangelio trata ÚNICAMENTE acerca de Cristo Jesús.

3)      El Evangelio fue COMPLETADO en el primer siglo.

 

Estas tres premisas resumidas respecto del Evangelio, podremos aplicarlas sobre algunos conceptos o ideas que en este siglo han invadido nuestras enseñanzas, y verificar si estamos o no, en el Evangelio correcto.

 

Aplicando estas premisas:

1)      Juan, es un hermano joven cristiano, que es saludable, ya que lleva un régimen alimenticio muy estricto, que le proporciona vigor y lozanía a su semblante.  

Preguntémonos: ¿ El correcto régimen alimenticio del hermano Juan es parte del Evangelio ?  Apliquemos las  premisas ¿De quién trata?  Y ¿En qué tiempo? y veamos el resultado:

ü  ¿Quién se alimenta correctamente?  Juan.  ¿Trata el evangelio acerca de Juan? NO, trata acerca de Jesús.

Por lo tanto nos encontramos fuera del evangelio en cuanto a la persona.

ü  ¿Cómo estamos respecto a tiempo?  ¿Este régimen fue adoptado por Juan en el primer siglo ? NO, es adoptado en el tiempo presente. Por lo tanto, estamos fuera del evangelio en cuanto a tiempo.

CONCLUSIÓN : Lo que comemos y bebemos, no es parte de lo que nos salva.

 

2)      Pensemos en el bautismo de Carlos  ¿Es el bautismo parte del Evangelio?  Apliquemos las premisas ¿De quién trata?  Y ¿En qué tiempo ? y veamos el resultado :

ü  ¿Quién fue bautizado?  Carlos fue bautizado.  ¿Trata el Evangelio acerca de Carlos? NO, trata acerca de Jesús.

Por lo tanto nos encontramos fuera del Evangelio en cuanto a la persona.

ü  ¿Cómo estamos respecto a tiempo?  ¿Fue bautizado Carlos en el primer siglo? NO, lo fue ahora. 

Por lo tanto estamos fuera del Evangelio en cuanto a tiempo.

CONCLUSIÓN : El bautismo no nos salva. Sólo el Evangelio nos salva.

 

3)      Consideremos la maravillosa obra del Espíritu Santo en la vida del hermano Marcelo, quien crece en gracia y conocimiento de su Salvador cada día.  ¿Es el Evangelio acerca de la obra purificadora del Espíritu Santo en las vidas de los verdaderos creyentes ? Apliquemos las premisas :

ü  ¿Quién está en el proceso de purificación?  Marcelo.  ¿Trata el Evangelio acerca de Marcelo y del Espíritu Santo que está obrando en él? NO, trata acerca de Jesús. Por lo tanto nos encontramos fuera del Evangelio en cuanto a la persona.

ü  ¿Cómo estamos respecto a tiempo?  ¿Cuándo se efectúa esta obra purificadora en Marcelo? AHORA!!!, NO en el primer siglo. Por lo tanto estamos fuera del Evangelio en cuanto a tiempo.

CONCLUSION: La obra del Espíritu Santo en las vidas de los verdaderos creyentes no es lo que los salva. Esa obra es gloriosa, pero no es parte del Evangelio. Es la obra que Jesús hizo mientras vivía en este mundo la que nos salva. Luego se producirá la obra del Espíritu Santo como fruto o resultado del Evangelio.

 

4)      Pensemos en la decisión de aceptar a Cristo como nuestro Salvador personal. Posiblemente fue en una hora de angustia, necesidad, en un culto o en privado. Decidir aceptar a Jesús es una buena y la mejor decisión que podemos tomar. Pero, ¿ forma parte del Evangelio ? veamos  las premisas :

ü  ¿Quién aceptó a Jesús? Tú aceptaste.  ¿Trata de ti el Evangelio? NO, trata de Jesús.

Por lo tanto nos encontramos fuera del Evangelio en cuanto a la persona.

ü  ¿Aceptamos a Jesús como salvador y Señor en el primer siglo? NO, en el siglo XX  o XXI. 

Por lo tanto estamos fuera del Evangelio en cuanto a tiempo.

CONCLUSIÓN : Nuestra decisión de aceptar a Jesús no es lo que nos salva. La decisión de una persona que nació en Belén, caminó por Galilea, oró por ti en Getsemaní y fue a la cruz para expiar nuestros pecados, decidió por ti llevar su cuerpo hasta la muerte después de vivir una vida perfecta. ESA DECISICIÓN es la que nos salva, no la nuestra. La hizo Jesús en el primer siglo. Gloria a Dios, por su Evangelio, perfecto y terminado que cambió la eternidad, la historia y nuestras perdidas vidas.

 

El Evangelio no incluye todas las cosas buenas como ya hemos analizado; es algo específico efectuado por un hombre, en un solo lugar, fuera de nosotros y en un solo tiempo. Siendo que este evangelio no incluye todas las cosas buenas que Dios tiene para nosotros, a continuación nos referiremos a algunas:  

a.       Los 10 mandamientos son santos, justos y buenos, pero no son parte del evangelio. De hecho, nos condenan y nos llevan a Cristo Jesús, al Evangelio supremo.

b.      El hacer obras como verdaderos cristianos, es bueno y es nuestro deber, pero ellas no son parte del evangelio. El obrar de Cristo es el Evangelio. Las nuestras son fruto o resultado, y estaban preparadas de ante mano para andar en ellas.

c.       Tener un buen sistema doctrinal que intelectualmente sea a prueba de fugas es muy bueno, pero no califica como el Evangelio.

d.      El nuevo nacimiento y la regeneración (que es bíblico) es muy bueno, pero no es parte del Evangelio.  Este fue el error de Roma al tratar la regeneración como Evangelio.

e.      La entrada de Jesús a nuestro corazón o la invitación a ello es algo que muchas veces indicamos como Evangelio. Es bueno indicárselo a las personas, sin embargo, no es parte del Evangelio, sino que la venida de Jesús al mundo en favor del ser humano pecador, esa es la invitación a creer solamente.

f.        La segunda venida del Señor Jesús es de vital importancia anunciarla y predicarla, sin embargo no puede considerarse como el Evangelio.

 

De los últimos puntos, debemos decir  que cuando el corazón y el futuro se conviertan en nuestras predicaciones centrales, debemos tener cuidado de no hacer de ellas el Evangelio. Todo lo que Dios ha hecho en Cristo Jesús, es la base y de lo cual depende  lo que El hará en el corazón del creyente por su Espíritu y su palabra. Lo que Dios ha hecho en el pasado subordina a lo que Dios hará en el futuro.

Lo que nos salva ya fue hecho y ejecutado en forma perfecta por Jesucristo, quien tomó nuestro lugar, sustituyendo nuestra vida y muriendo por nosotros. Esto sí es el Evangelio supremo. La experiencia de Cristo y no la nuestra.

 

Los frutos del Evangelio

           

El Evangelio supremo no carece de frutos. Aquellos que creen que en el primer siglo Jesús  cumplió todas las justas demandas de Dios para salvarnos, producirán fruto en su manera de vivir. Pablo dice que el Evangelio lleva fruto, Colosenses capítulo  1 versos 5 y 6 dice: a causa de la esperanza que os está guardada en los cielos, de la cual ya habéis oído por la palabra verdadera del Evangelio, que ha llegado hasta vosotros, así como a todo el mundo, y lleva fruto y crece también en vosotros, desde el día que oísteis y conocisteis la gracia de Dios en verdad,” Las buenas obras son el resultado del Evangelio.

 

La obediencia a todos los mandamientos de Dios es la consecuencia que lleva el árbol evangélico. Si crees en el Evangelio de Cristo vivirás para la Gloria de Dios: “glorificándole en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu. (1°Corintios 6:20). Te bautizarás (Mateo28:19), vivirás una vida nueva en el Espíritu, que obrará en nosotros el querer y el hacer la buena voluntad de Dios, siempre “dando gracias al Padre qué nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz” (Colosenses 1:12).

 

Toda la vida perfecta de Cristo Jesús, siendo hombre, es contada como “nuestra”, en el momento que creemos y estas características se entretejen progresivamente en nuestro carácter. Así es como Pablo ora para que los creyentes anden “como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios” (Colosenses 1:10).

 

Conclusión

 

Colgado en la cruz, Jesús mismo fue y es el Evangelio. Durante toda su vida vivió en obediencia a cada detalle de la Ley de Dios. Esta vida perfecta fue sacrificada para el derramamiento de su preciosa sangre. El pan descendido del cielo (pan de la comunión) presenta su vida cumpliendo toda justicia. La copa representa su sangre que pagó la deuda eterna de nuestros pecados. Sólo el mismo Dios lo podía hacer.

 

Jesús fue substituto en la vida y en la muerte. Nació como un ser santo (Lucas 1:35) porque nosotros no nacimos así (Salmos 51.5); vivió sujeto a sus padres y crecía en sabiduría, en gracia para con Dios y los hombres (Lucas 2:52) como substituto por nuestra desobediencia y errores. Hizo el bien, porque todos nosotros nos descarriamos como ovejas. No sólo esto, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo para servir y satisfacer nuestras necesidades.

 

Nosotros necesitamos algo más, que alguien que lave nuestros pies. “La paga del pecado es muerte”. Debíamos morir y  por lo tanto, necesitábamos un Salvador, ya que “sin derramamiento de sangre no se hace remisión” (Hebreos 9:22). Jesús tomó la culpa por todos nuestros pecados y habiendo pagado  el rescate (Marco 10:45) por los pecadores del mundo entero fue sepultado. Pero resucitó, apareció a muchos testigos, y ascendió al cielo donde ahora se aplican los beneficios del paquete evangélico, su cuerpo y sangre, en favor de todos los que creen en él.

               

Podemos contemplar el plan concebido antes de la creación del mundo, que fue cumplido en la tierra por Jesucristo en el primer siglo, y que es aplicado e imputado a nuestras vidas perdidas, cuando creemos. Cristo dice : “Mirad a mí, y sed salvos, todos los términos de la tierra, porque yo soy Dios, y no hay más” (Isaías 45:22, 53:12; Hechos 4:12; Romanos 3:30, 5:17-19; 2°Corintios 5:21; Gálatas3:20.)

 

En conclusión, podemos decir claramente, que Cristo Jesús mismo es el Evangelio supremo, la palabra de verdad, Él es la Justicia de Dios y es la buena nueva para toda esta humanidad perdida. Esta noticia no puede ser manipulada ni distorsionada por los hombres, menos por los enseñadores y predicadores. La sana doctrina es la limpia enseñanza del Evangelio supremo. Este es el medio que usó Dios para salvarnos “en Jesucristo”, nuestro substituto y representante  delante  de  Él. Por medio del evangelio los perdidos son atraídos por Él a la restauración de todo. La Biblia es el gran periódico para este mundo y la única noticia que tiene, es el Evangelio. 

 

En próximas publicaciones desmenuzaremos los aspectos del evangelio, su orden y resultado en nuestra vida. Partiendo del aspecto legal a lo moral, de la Justificación a la Santificación, con los elementos que ellas tienen, el poder de la imputación, el nuevo nacimiento y la regeneración del cristiano, donde la “gracia” divina es el punto de inicio para tan gloriosa verdad redentora. Amén.

 

Aporte Web : Pr.Hugo Almonacid Yefi.


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