Teología

La solución aplicada "El Evangelio" PARTE 1 Teología

La solución aplicada "El Evangelio" PARTE 1

Después de exponer los temas bíblicos de la responsabilidad de Adán y ver los resultados de la caída del hombre, como raíz, base y comienzo de las doctrinas principales de nuestra fe, estamos en condiciones de escudriñar cómo el Creador, tenía establecido desde antes de la fundación del mundo el rescate de la máxima creación hecha a su imagen y semejanza : el hombre.

  • La solución aplicada

Dios es omnisciente, soberano y todopoderoso, para Él no hay tiempo pasado, presente y futuro. Su inteligencia es infinita (Salmo 147:5), Él es perfecto (Job 37:16; Salmos 18:30; Mateo5:48) y su Ley inmutable (Salmos 19:7; Santiago 1:25).

 

Por cuanto todos nacemos muertos (1°Corintios 15:22ª, Romanos 5:12; 3:23) espiritualmente y llegamos a morir físicamente, por causa del pecado, ninguno puede clamar, estirar su mano, buscar a Dios o pedirle ayuda, porque un muerto está muerto. La fórmula perfecta revelada en las Escrituras es el Evangelio, donde, Jesús mismo viene al hombre muerto espiritualmente durante su vida, se revela por medio de un mensaje que puede cambiar esa condición y pasar de  muerte a vida (Juan 5:25; 6:44,15:16, 1°Corintios 15:22b).

 

Este plan de salvación se anuncia en el huerto del Edén, después de  dictar las sentencias a cada uno de los involucrados. En Génesis capítuo3 verso 15  ya se anuncia el nacimiento de uno que le daría el golpe mortal en la cabeza al diablo, nacido de mujer, habiendo enemistad entre los hijos del diablo y los hijos de Dios (que lleguen a creer en el Salvador por la fe).

 

Esto se denomina  teológicamente  el “proto-evangelio”. Desde este verso podemos comenzar a ver que Dios sabía que el hombre le fallaría, pecaría y moriría irreversiblemente, aun siendo creado perfecto en la tierra y que el “pacto de obra” se rompería (Vea los temas anteriores); empezando así un “pacto de gracia” que se vería manifestado y visible en los días precisos, al cumplirse la promesa del anuncio. (Gálatas 4:4) 

 

A través de los tiempos la humanidad ha buscado la solución, la verdad por todos los medios posibles. Hasta hoy,  se han acumulado muchas teorías, conceptos, filosofías, teologías y doctrinas respecto de este tema, por esto, es necesario escudriñar de manera más profunda y certera  la verdad absoluta, y objetiva, que se encuentra en el EVANGELIO.

 

 Como iglesia,  de la misma forma, hemos dejado penetrar, incluir y asignar muchos elementos y aspectos, que no son parte de esta “Buena Nueva”. Nuestras enseñanzas y postulados han ido cambiando; por lo cual, es necesario soplar fuertemente y sacar el polvo de nuestra  Biblia, trazando bien la palabra de verdad, desde Génesis a Apocalipsis.

 

Si tuviéramos que colocar un título a la Biblia sería “LA REDENCION DEL HOMBRE”. Que hermoso es saber que siendo un libro, también es la norma y la regla espiritual para nuestra existencia (La Biblia es humana y divina  a la vez, esto se explica en la sección de Biblia, en el Canon del Antiguo y Nuevo Testamento de nuestra Web). No hay problema en reconocer  históricamente, arqueológicamente, científicamente y teológicamente que el Libro fue introducido en la historia de la humanidad con el fin de dar a conocer la verdad absoluta e irrefutable, donde Dios es el personaje principal. Dicho esto, podemos comenzar a enseñar la Biblia y el centro del único mensaje que tiene: EL SUPREMO EVANGELIO.

Podría ser contraproducente y hasta ofensivo preguntar a la iglesia misma, qué es el evangelio, pues es algo fundamental y principal que deberíamos dar por sentado. Sin embargo, siempre será bueno tener claro el significado del mismo, ya que si no es así, tendremos que cuestionar todo lo que estamos  haciendo en el tiempo que nos toca vivir.

 

Desarrollo

Como anunciábamos en la introducción, necesitamos identificar con mayor claridad lo que corresponde al Evangelio y rectificar algunos aspectos de nuestras enseñanzas en base a esta verdad redentora.

 

Los discípulos preguntaron acerca del fin del mundo, Jesús respondió diciendo: “será predicado este Evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin”  (Mateo 24:14).

 

Cuando usted está dentro de un bus, en la terminal de su ciudad, sentado esperando que llegue la hora de salida, muchas veces podemos equivocarnos  al  tener una sensación que el bus se está moviendo, cuando en realidad no es así. Si no estamos mirando un punto de referencia fijo, que nos lleve a ubicarnos con los puntos cardinales, podemos creer que salimos y en realidad es otro bus el que se mueve. Si no miramos lo que aconteció en el Gólgota en el año 33 d.C como punto de referencia fijo a todo  nuestro  análisis del Evangelio (que está desde Génesis hasta Apocalipsis) podemos estar creyendo que vamos andando y no es así.

 

Con tanto predicador, mensajes, frases, teleevangelistas e información multimedial en redes sociales, preguntas y respuestas, inquietudes y aseveraciones falsas con respecto a la verdad del Evangelio, ésta se está ahogando en una red de mentiras y en vez de poner luz , estamos más confundidos, nos paramos y no sabemos dónde está el norte.

 

Para identificar de mejor manera un concepto y acotar su significado debemos especificar algunas características de él, ya que si somos muy generales, también podemos errar completamente. Por ejemplo, si yo le digo a usted que identifique un animal de cuatro patas, usted me puede nombrar varios. Sin embargo, si agregamos cierto color, que come ciertos vegetales y que emite cierto sonido, sólo así usted podrá dar con el verdadero animal en cuestión; cuanto más características demos y analicemos, más certera será nuestra respuesta.

 

Así también en el Evangelio, sabiendo que es una buena noticia para el hombre, es necesario ir captando los puntos vitales del mismo para identificarlo correctamente. Hoy muchos dicen estar en el Evangelio, hablar del Evangelio, enseñar, practicar y vivir el Evangelio, y todos lo aseguran según sus conceptos, ideas, enseñanzas o particulares revelaciones. Pero la verdad es que existe una mixtura de Evangelio, una ensalada (con varios vegetales mezclados) del mismo, sin identificar cada uno de los elementos que lo componen separadamente, para dejar limpio cada uno de ellos.

 

Es más, los expertos en alimentación dicen que comer una ensalada con muchos vegetales mezclados hace mal a nuestro organismo; mejor es comer todo por separado y así el organismo extraerá, de cada uno, la mejor vitamina, procesándolos óptimamente.

 

Para que esta generación pueda identificar el Evangelio nos haremos preguntas sencillas, pero profundas, que nos ayudarán a identificar las características del mismo :

1) ¿Por qué se predica el Evangelio?  

2) ¿De quién trata el Evangelio? 

3) ¿Cuándo ocurrieron los eventos del Evangelio?

 

El apóstol Pablo estaba tan preocupado en cuanto a este asunto que pidió a Dios que maldijera a cualquiera que enseñare un evangelio diferente  del que había predicado (Gálatas 1:7-8).  Y en 1°Corintios, capítulo 15 escribe “además os declaro, hermanos, el Evangelio que os he predicado…”  y el mismo da contestación a nuestras  tres  preguntas :

1)      El Evangelio se predica para que las personas se salven.

2)      El Evangelio trata acerca de Jesús, el Cristo, Mesías de Dios.

3)      Los eventos evangélicos ocurrieron en el primer siglo.

 

¿ POR QUÉ SE PREDICA EL EVANGELIO ?

El propósito del Evangelio es la salvación (1°Corintios 15:1-2) a todo aquel que lo cree (Romanos1.16). Por eso se  predica, porque este “el Evangelio” es el poder de Dios para salvación. Se confirma esto en Efesios capítulo  1 verso 13, donde se llama “el Evangelio de vuestra salvación”. Si únicamente el Evangelio de Jesucristo salva, Pablo tenía razón, en su celo, por guardar la pureza del mismo. ¿De qué nos salva?, de la condenación, muerte, pecado y de la imposibilidad de cumplir la Ley de Dios para estar con Él en su reino eterno.

¿ DE QUIÉN TRATA EL EVANGELIO ?

Jesucristo es el centro del Evangelio. La historia de su nacimiento, vida, muerte y resurrección es la Buena Nueva. Todo lo que Cristo vino a realizar en esta tierra es la manifestación de la gracia de Dios para los hombres. Ya que todos los hombres estamos con un problema legal delante del Creador, porque  Adán falló a la Ley de Dios (pecó), ganó la muerte para todos los hombres y la condenación como galardón. El representante de la raza humana nos dejó sin Dios, sin pueblo, sin promesas, sin esperanza, sin Cristo en la tierra (Efesios 2:12) y quitó la vida eterna delante de los hombres. Por eso, Dios mismo, viene a resolver este problema envuelto en el Evangelio como regalo a todos los que creen. Este acto redentor de Dios en favor de la humanidad es el Evangelio desde su encarnación hasta que fue recibido en los cielos a nuestro favor.

ü  Era necesario que el Hijo de Dios tomara forma humana . Así estaba profetizado; la simiente de la mujer sería el Salvador (Génesis 3:15 ; Génesis 22:18; Isaías 7:14; Romanos 9:5; Gálatas 3:16). Y esto, Cristo lo cumplió en nuestro lugar,  porque desde la caída de Adán ningún ser humano ha podido ser engendrado sin pecado. Pablo explica a los romanos que el Evangelio de Dios era “acerca del Hijo de Dios, nuestro Señor Jesucristo, que era del linaje de David, según la carne…” (Romanos 1:1-4). El engendramiento y nacimiento de Jesús constituyen los primeros grandes actos substitutorios de Dios por nuestra salvación.

ü  Este pacto de la salvación demandaba una vida perfecta de parte del hombre. El libro de Hebreos dice que Cristo vino para hacer la voluntad de Dios (Hebreos 10:7). Su obediencia a la ley fue una substitución vicaria  a  nuestra desobediencia.

ü  Nuestros pecados requerían la pena de muerte. Su muerte fue expiatoria y proveyó una substitución vicaria en esta área también. El profeta Isaías nos indica que Dios mismo cargó sobre él, nuestros pecados (Isaías 53:6) y luego Pedro lo confirma en (1° Pedro 2:24) “ Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras”. Este sacrificio, de Dios mismo, es el medio supremo de esta gran noticia.

ü  Cuando nuestro substituto y representante fue resucitado, glorificado y trasladado a lugares celestiales, esta salvación sobrepasó el estado provisional de Adán y Eva en Edén. “Dios, que es rico en, misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo…y juntamente con él nos resucitó y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús.” (Efesios 2:4-6).

Hoy en día es común usar la palabra “Evangelio” con una diversidad de significados. Algunos la emplean como sinónimo de “la verdad”; para otros equivale a la “Biblia entera”; y aún otros la emplean al decir “lo que uno tiene que hacer para ser salvo”. El Evangelio supremo es más específico.  Habla de un paquete de salvación planteado por la deidad antes de la creación del mundo; llevado a cabo por Jesucristo cuando vino como un bebé a la tierra. Esto incluye el nacimiento, su vida impecable, una muerte por los pecados, una resurrección única, su  translación, y un sentarse  a la diestra de Dios en el cielo. Con su vida venció la muerte, con su Justicia venció el pecado, al resucitar nos proveyó de la esperanza de la vida eterna y librarnos de la condenación. 

Los evangelios nos muestran este paquete y lo abren para que el hombre tenga acceso. Nos muestran el nacimiento, vida, muerte, resurrección y ascensión de Jesús. Sólo el Mesías cumplió todas las demandas que Dios exige, para que un hombre esté frente al Creador;  la Justicia de Dios, a favor de los que creen (Romanos 1:17; Mateo 3:15); viviendo una vida perfecta y teniendo una muerte expiatoria proveyó la substitución completa.

Aporte Web : Pr. Hugo Almonacid Yefi.


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