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Posmodernismo Vida Cristiana

Posmodernismo

Queridos lectores, en breve analizaremos esta actual y pujante filosofía de vida, sus nocivos efectos en la sociedad y la iglesia. Así podremos conocer de manera general este sistema de pensamiento, orar en la dirección correcta y trabajar de manera efectiva para esta generación. Este artículo no pretende ser un estudio exhaustivo, sino práctico y concreto, al alcance de todo entendimiento.

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DOS PERSPECTIVAS

Usaremos dos maneras para describir lo que es la postmodernidad, la primera es la cita del filósofo Jean-FrançoisLyotard. La segunda es una ilustración.

 

Según el filosofo Jean-François Lyotard en su libro “La condición postmoderna. Informe sobre el saber”. El dice: “Simplificando  al  máximo,  se  tiene por  postmoderna  la incredulidad con respecto  a  los metarrelatos.”

 

La ilustración: “Oscar va donde su amigo Andrés, a quien le debe un millón de pesos. Al llegar a su casa le dice: Amigo vengo a saldar mi deuda contigo. Andrés lo recibe con todo gusto y Oscar en seguida le entrega un billete de mil pesos. Andrés lo mira y le dice: Esto es un billete de mil pesos, y Oscar replica, eso es lo que tu crees, para mi ese billete vale dos millones de pesos, así que ahora tu me debes a mi un millón, pero como te quiero tanto no tienes que devolvermelo, es un regalo”. ¿Absurdo no?. Esto es una ilustración del razonamiento de un hombre postmoderno.

 

Estos dos acercamientos nos permiten abordar el tema desde un punto de vista conceptual (por la explicación de Lyotard) y práctico (por la ilustración). Así que, en adelante describiré estas dos perspectivas y luego plantearemos algunos desafíos prácticos de cara a la iglesia y su labor evangelizadora.

 

¿Cómo llegamos al Postmodernismo?

 

Lyotard lo dice de manera sintética al referirse al postmodernismo como una “condición” de incredulidad hacia los metarelatos. Pero como esto aún puede ser muy ambigüo para algunos, desmenucemos las palabras “postmoderno” y “metarelato”.

Primero, “postmodernismo” quiere decir simplemente “despues de la modernidad”, es decir, que es una era en la que el sistema de pensamiento ha evolucionado o se ha revelado (dependiendo del trasfondo desde donde se explica) con respecto a la manera de pensar en el tiempo moderno. Ahora bien, ¿Qué pensamiento dominaba en la modernidad?, la respuesta a esto es: la razón, el conocimiento y la ciencia. La era moderna algunos la cuentan desde los tiempos en que Nicolás Copernico (Siglo XVI) propone el modelo heliocéntrico que saca a la tierra como el centro del universo (Geocentrismo), demostrándolo con cálculos matemáticos. A partir de aquí, todo lo relacionado a la humanidad, su origen, propósito y destino se intentó demostrar mayoritariamente por la razón y el método científico deductivo (y la observación). El razonamiento y el pensamiento crítico fue la consigna que dio paso a la persecución los ideales comunes o utopías, explicadas ahora por las metanarrativas.

El prefijo meta significa “más allá”, y una narrativa es una historia, así que, metanarrativa es "un esquema de cultura narrativa global o totalizador que organiza y explica conocimientos y experiencias”. Es decir, es la manera en que explicamos la forma en que una sociedad puede progresar hacia esa meta común  idealmente deseada (que puede ser una utopía). De esta forma, en la era moderna se identifican predominantemente tres grandes metanarrativas: el cristianismo, el maxismo y el capitalismo. Tres sistemas que se observaron como propuestas para el desarrollo y el progreso, sin embargo, el fracaso social de la era moderna con sus dos guerras mundiales, los genocidios y las crisis sociales, produjeron un quiebre, que dio paso a la renuncia y la negación de cualquier sistema que pudiera conducir a la sociedad a algún totalitarismo.

Así llegamos a lo que hoy conocemos como postmodernidad, la era en que la sociedad dijo “no mas sistemas que nos representen a todos” y comenzó de manera progresiva la reinterpretación de los conceptos de verdad, identidad, paz, felicidad, desarrollo, progreso, reglas, estructura, jerarquías, etc. Dejamos de buscar sentido para “el hombre como un todo”, para iniciar la búsqueda del sentido de la “persona de manera individual”. Donde la verdad objetiva ya no existe, todo es subjetivo y relativo, por lo que cada verdad individual es aceptada como tal. Si te gusta, si te sientes bien o así lo crees, esa es tu verdad y debe ser aceptada. Después de la caída del Muro de Berlín y el desplome de estos sistemas, el postmodernismo comienza y se solidifica.

 

Postmodernidad en la Práctica

 

La postmodernidad entonces es eso,  la idea de que nada puede definirnos de  manera general, sino que cada cual tiene el derecho a construir su propia identidad y sentido de su entorno.  Esto plantea consecuencias prácticas, y solo mencionaré tres que están estrechamente relacionadas o en tensión directa con el evangelio:

 

1.       Antidualismo:  Si antes podíamos aseverar “blanco-negro”, “grande-chico”, “rico-pobre”, “lindo-feo”, “hombre-mujer”. Esto ya no  es posible, porque el hombre postmoderno encontrará algo en medio de las dos palabras.

2.       Cuestionamiento de los textos: En la era moderna un texto se interpreta por el sentido que el autor le daba al escribirlo, pero el hombre postmoderno duda de la intención del autor y duda de la influencia que el texto está tratando de ejercer sobre quien lo lee, así que, quien le da sentido al texto es el lector, según su perspectiva y según su comprensión de la verdad.

3.       Subjetividad y ambigüedad: Si la verdad en la era moderna podía tener un valor absoluto y ser inamovible, el hombre postmoderno la ve mas bien como una perspectiva a la que cada persona puede acceder teniendo en cuenta de manera singular sus características y realidad particular. Esto nos convierte en seres totalmente ambiguos.

Desafíos de la Iglesia en un Mundo Postmoderno

 

Creo que a partir de estas tres consecuencias prácticas del postmodernismo debemos tomar en serio a lo menos dos desafíos y bajarlos a acciones concretas en la evangelización y la defensa de la fe.  

El hombre en el centro: Debemos poner al hombre en el lugar que le corresponde. En el centro, no de la solución, sino del problema.  Debemos mostrar al mundo que el hombre no ha encontrado la libertad, la solución y mucho menos la respuesta en el postmodernismo. El problema del hombre sigue siendo un problema de insatisfacción, de sentido y de propósito. Propósito que solo puede ser encontrado  en  Cristo a través del evangelio. 

 

Me mostrarás la senda de la vida; En tu presencia hay plenitud de gozo; Delicias a tu diestra para siempre.  Salmos 16:11

 

La verdad:  La ambigüedad solo produce distorsiones e indefinición. Si tienes una deuda de un millón, la única salida es pagar ese millón con una medida común entre el deudor y el acreedor. Cualquier interpretación de la deuda que difiera entre lo que cree el deudor que debe y lo que acreedor entiende que le deben  producirá casos, conflicto y problemas. La verdad demanda que sea común y no particular. Un estándar que nos pueda definir de manera general, y es aquí donde el cristianismo ofrece una respuesta categórica, pues la verdad para nosotros no está explicada por una idea, sino por una persona. Jesucristo, quien dijo de sí mismo:

 

“Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.”  Juan 14:6

 

Sentido: Debemos devolver el sentido del texto a los autores y el sentido de la vida a su creador. La batalla de nuestra generación será batallar para que la interpretación que hagamos de las escrituras sea la que el autor del texto tenía en mente al momento de escribir a su audiencia original y no la que nosotros creamos que es la más apropiada según nuestro contexto. Esto será central en la exposición de la palabra. El hombre postmoderno intentará darle el sentido que el entienda que más se acomoda a su realidad, pero el hombre bíblico se empeñara por encontrar el sentido del autor para su audiencia y traer ese sentido al presente a través de la cruz de Cristo, para informar la mente, instruir el corazón y mover la conducta de todo  oyente a la piedad; y quien quiera hacer otra cosa, entonces debe oír las palabras del profeta Jeremías:

“El profeta que tuviere un sueño, cuente el sueño; y aquel a quien fuere mi palabra, cuente mi palabra verdadera. ¿Qué tiene que ver la paja con el trigo? dice Jehová.” Jeremías 23:28

 

Finalmente: “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia” 2° Timoteo 3:16.

 

Biliografía

1.       Kant, Immanuel. ¿Qué es la ilustración?. 1784.

2.       Lyotard, Jean-François. La condición postmoderna. La condición del saber.Ediciones Cátedra,1987.

 

Aporte Web : Pr.Ricardo Cerda.

 

 

 


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