Escuela Dominical

domingo 02 de octubre del 2022 HEBREOS 3:1-6HEBREOS 10:35

JESUS ES SUPERIOR A MOISES

Lección: HEBREOS 3:1-6
Texto: HEBREOS 10:35

  • JESUS ES SUPERIOR A MOISES

Introducción:  En todas las religiones abrahámicas, Moisés está catalogado como una figura central como profeta, legislador, juez  y líder espiritual del pueblo de Israel, y por estas características, para lo cual Dios lo capacitó, en las tres etapas de su vida, como son los primeros 40 años de vida en Egipto en la casa real, posteriormente sus 40 años en el desierto, y sus últimos 40 años de vida en el cual Dios se le manifestó ordenándole sacar a su pueblo de Egipto, conduciéndolo hacia el Sinaí, donde recibe la Ley, entregándola a Israel, y organizando sus instituciones y culto a Jehová. Por todos estos motivos, es una de las más importantes figuras de Israel, pero en este pasaje veremos que Jesucristo es también superior a Moisés.

Desarrollo: El apóstol, en su exposición a los hebreos, los llama hermanos santos, y además participantes del llamamiento celestial, poniendo de relieve el llamado de Dios hacia ellos que sufrían persecución y sufrimiento, a causa de la fe que abrigaban en sus corazones, y los motiva a considerar a la persona de Jesucristo como apóstol y sumo sacerdote de nuestra profesión como creyentes (v.1).

Bajo el antiguo pacto, podemos decir que Moisés fue el apóstol, enviado por Dios, con toda su autoridad, y su hermano Aarón, nominado por Dios mismo como sumo sacerdote (Levítico 8:1-12). Más ahora, bajo el nuevo pacto, esos dos oficios se combinan en la persona de Jesucristo, siendo él apóstol (enviado de Dios, uno que ha sido Comisionado para llevar a cabo las instrucciones del que lo envió), y sumo sacerdote de nuestra profesión. Esto tenía un fuerte significado para los judíos, pues para ellos, la más alta autoridad humana que había era el sumo sacerdote, pero, ahora Jesucristo, es la autoridad suprema de la iglesia, que representa a los creyentes delante de Dios.

Según el versículo 3, Cristo es estimado con mayor gloria que Moisés. Como los hebreos tenían en alta estima a Moisés, se les exhorta a que ellos tomen en cuenta o valoren la fidelidad de Jesús. Moisés era un siervo, un miembro de la casa de Dios, en cambio, Jesucristo es constructor, Hijo y Señor sobre la casa, la figura principal de nuestra fe, merecedor de un mayor honor que Moisés.

Que maravillosas palabras son las que terminan esta lección en el versículo 6, cuando manifiesta “Cristo como hijo sobre su casa, la cual casa somos nosotros”, porque Cristo mora en nosotros los creyentes, por eso, debemos de mantenernos fiel y con confianza hasta el fin de la carrera, o hasta que Cristo venga a buscar a su iglesia. El creyente debe: Retener hasta el fin la Confianza y el gloriarnos en la esperanza. Esta declaración, tiene una condicionante, de la misma manera como lo señala el capítulo 2:3 “¿Cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande?”. Nosotros, los creyentes, debemos retener sin claudicaciones nuestra fe, nuestra confianza, nuestras convicciones espirituales y gloriarnos en la esperanza que alberga nuestro corazón, pese a las adversidades que debamos vivir o circunstancias difíciles que debamos enfrentar, debemos mirar el futuro con confianza, Pablo decía: “Olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante” (Filipenses 3:13)

Conclusión: La confianza, está muy relacionada con la esperanza, y la esperanza, con la fe que puede abrigar nuestro corazón. La confianza denota seguridad, decisión en la vida del creyente, por ello, la palabra nos exhorta a no perder la confianza, a pesar de las zozobras de la vida, o las circunstancias que enfrentemos, pues la confianza tiene grande galardón o premio de Dios. Por esto, no debemos abandonar nuestra fe en los tiempos difíciles, si deseamos alcanzar el galardón de la vida eterna.

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