Escuela Dominical

domingo 21 de agosto del 2022 Filemón 1:15-25Gálatas 3:28

CONFIANDO EN LA RECONCILIACION

Lección: Filemón 1:15-25
Texto: Gálatas 3:28

  • CONFIANDO EN LA RECONCILIACION

Introducción: Pregúntese, ¿Recibiría en amor a alguien que le falló en gran manera, y le causo daño antes de ser creyente, pero ahora cree en el Señor al igual que usted? ¿Perdonaría a esa persona? ¿La trataría como a un hermano en la fe? Si usted fuese una persona de buena situación económica, ¿le devolvería la confianza poniéndola en su antiguo trabajo o actividad? Interrogantes que solo los verdaderos hijos de Dios pueden dar respuestas positivas. Veamos como termina esta carta.

Desarrollo: Pablo, ha enviado de vuelta a Onésimo a su amo Filemón, a quién, con mucha delicadeza, le dice: “Porque quizás para esto se apartó de ti por algún tiempo” (v.15a). Aquí el apóstol, propone la posibilidad de la intervención de la providencia divina en la huida de Onésimo. Dios puede tomar las situaciones adversas de nuestra vida, para llevar adelante su propio plan: Recordemos cuando José fue vendido por sus hermanos, y posteriormente se reencontró con ellos pasados muchos años (22 aproximadamente), les dice: “Ahora, pues, no os entristezcáis, ni os pese de haberme vendido acá, porque para preservación de vida me envió Dios delante de vosotros” (Génesis 45:5, ver también Génesis 50:20). “Para que le recibieseis para siempre” (v.15b), y agrega, “no ya como esclavo, sino como más que esclavo, como hermano amado” (v.16a). Aunque legalmente era todavía un esclavo, Pablo exhorta a Filemón que reciba a Onésimo, como hermano en Cristo, no como esclavo. En otras palabras, Filemón el amo, perdió a un esclavo, pero Filemón el cristiano, obtuvo un hermano y lo hizo para siempre. Le iba a ser útil, como hasta ese momento lo era para Pablo, por eso le dice: “mayormente para mi (como hermano), pero cuánto más para ti, tanto en la carne como en el Señor” (v.16b). En esta nueva relación que iban a tener, Onésimo sería útil, tanto en la carne (en la vida física como sirviente en la familia), como en el Señor, al disfrutar de su hermandad, compañerismo, adoración y propagación del evangelio.

“Así que, si me tienes por compañero, recíbele como a mí mismo” (v.17). Pablo, interviene de tal manera por Onésimo pidiendo misericordia por él, como diciéndole a Filemón: “Si yo soy tu compañero en el evangelio, entonces trata a Onésimo como me tratarías a mí”. La suplica de Pablo es poderosa, porque apoya a un hombre culpable, y le dice al dueño del esclavo: Yo sé que este hombre es un criminal y merece castigo. Pero este esclavo, es un amigo, así que, si lo castigas a él, me castigas a mí. Yo, me paro a su lado para tomar su castigo. Esto es lo que Jesús hizo por nosotros ante nuestro amo, Dios el Padre.

“Y si en algo te daño, o te debe, ponlo a mi cuenta” (v.18). El apóstol no dice que Onésimo hubiese robado a Filemón, pero este versículo sugiere esta posibilidad. Pablo, está dispuesto a aceptar cualquier responsabilidad, para cualquier perdida que Filemón pudiera haber sufrido. Reconoce que se ha de hacer restitución del daño provocado. Al convertirse a Cristo, Onésimo no cancelaba las deudas, con quien las tuviese, por lo que Pablo le dice a Filemón: “ponlo a mi cuenta”. No podemos sustraernos al considerar la actitud e intercesión de Pablo, al recordar la deuda que habíamos contraído como pecadores y todo fue puesto a la cuenta del Señor Jesucristo allí en el monte Calvario.

“Yo Pablo lo escribo de mi mano” (v.19a). Era habitual que Pablo escribiera sus cartas por manos de un amanuense, no podemos estar seguros de si escribió toda esta carta de su propia mano, pero en este punto, al menos tomo la pluma y se comprometió a pagar cualquier deuda en que Onésimo hubiese incurrido, agregando “yo lo pagare” (v.19b). Continua la epístola añadiendo: “Por no decirte que aun que tú mismo te me debes también” (v.19c). Pablo, había llevado a Filemón a los pies de Cristo (quien pago toda la deuda de sus pecados), por lo que no se compara la perdida material del robo que hubiese hecho el esclavo, ante la deuda que Filemón jamás podría cancelar.

“Sí, hermano, tenga yo algún provecho de ti en el Señor, conforta mi corazón en el Señor” (v.20). Pablo insta a su hermano Filemón, que le será provechoso perdonar y recibir a Onésimo, al tener esa actitud, entregará una enseñanza practica de amor y perdón, ya que la carta será leída públicamente a la iglesia que está en su casa (v.2) en Colosas. Pablo no miraba por un beneficio personal en esto, si no, por los beneficios del perdón y restauración, confortando así, en parte las cadenas y su prisión.

“Te he escrito confiando en tu obediencia” (v.21a). La carta de Pablo, llena de ruegos, de suplicas, también está impregnada de esperanza. Filemón no es un mal hombre, ha confortado a muchos siendo generoso (v.7), tampoco pareciera ser severo, esa es la confianza y seguridad que tiene el apóstol al decirle: “sabiendo que harás aún más de lo que te digo” (v.21b). La obediencia como cristiano de Filemón, abriendo las puertas al perdón, es la tranquilidad que tiene Pablo confiando en su hermano y amigo.

Conclusión: Por último, le dice antes de terminar la carta (ya que lo demás son saludos y la bendición final): “Prepárame también alojamiento; porque espero que por vuestras oraciones os seré concedido” (v.22). No sabemos cómo resultó esta intercesión de Pablo. Él tenía la esperanza que pronto saldría en libertad (hecho que ocurrió) y visitar Colosas (No había estado antes y no hay antecedentes que una vez libre, haya visitado esta iglesia), y estar con Filemón, a quien le pide que le prepare alojamiento. ¿Llegó a concretarse?, no sabemos, pero si hipotéticamente hubiese ocurrido, que alegría fue para el apóstol ver a ambos reunidos como hermanos en Cristo.

En la despedida, Pablo entrega saludos cordiales de “Epafras” (v.23a), probable fundador de la iglesia en Colosas, quién permanecía en prisión junto a Pablo, a quien le llama “mi compañero de prisiones por Cristo Jesús” (v.23b). También menciona, a otros cuatro colaboradores que le hacen compañía, que son: “Marcos, Aristarco, Demas y Lucas” (v.24), el médico que le acompañó hasta el termino de sus días. Termina esta carta con la bendición final, como en todas sus epístolas (v.25).

Nota : Cualquier consulta puede realizarla a la comisión 2022.
Pr. Jorge Andulce P. (3°Viña del Mar) * Pr. Manuel Diaz B. (Santiago Centro)  Pr. Claudio Cisternas C. (5°Puente Alto) * Pr. Alvaro Vega (2°Quilpué)

 

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