Escuela Dominical

domingo 14 de agosto del 2022 Filemón 1:8-142° Corintios 5:17

PABLO INTERCEDE POR ONESIMO

Lección: Filemón 1:8-14
Texto: 2° Corintios 5:17

  • PABLO INTERCEDE POR ONESIMO

Introducción:  Reconciliar a dos personas, cuando una de ellas ha ocasionado un gran daño a la otra en el pasado, huyendo, y, sobre todo, en el contexto que ha ocurrido, no es fácil. Pero la providencia de Dios, puede cambiarlo todo, y más aún, cuando quien hace de puente, e intercede entre ambos, es un varón de Dios, quien ha sido portador del evangelio para las dos partes involucradas. Veamos esta porción que nos habla de ello.

Desarrollo: En esta siguiente porción, que tenemos como lección para nuestra escuela dominical, Pablo va a entrar en el propósito principal de esta carta, como es interceder por Onésimo, diciendo: “Por lo cual, aunque tengo mucha libertad en Cristo para mandarte lo que conviene” (v.8). Pablo, como apóstol, podía usar su autoridad, diciéndole a Filemón que era su deber recibir y perdonar como creyente a este esclavo que, huyo de su lado habiéndole robado, sin duda, que habría obedecido. Sin embargo, no lo hizo. Apelo a la generosidad y amor que lo destacan, le dice “más bien te ruego por amor” (v.9a). Lo hace como amigo que suplica un favor de otro amigo, este era el amor fraternal entre Pablo y Filemón como creyentes en Jesús. Recordemos que “el amor es sufrido, es benigno… no hace nada indebido, no busca lo suyo… no guarda rencor… se goza de la verdad… todo lo soporta (1 Corintios 13:4-7). “Siendo como soy, Pablo ya anciano, y ahora, además, prisionero de Jesucristo” (v.9b). La humilde petición de Pablo, al dejar de lado su autoridad apostólica, basándose en el amor y en su ancianidad, demuestra la nobleza y flexibilidad para mediar por un esclavo, que ha encontrado en Jesús, la verdadera libertad, tal como lo indica el apóstol Juan “y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres” (Juan 8:32). No se sabe qué edad exacta tendría Pablo por ese tiempo, es probable que tuviese 60 años aproximadamente, pero el desgaste por las persecuciones, golpes, naufragios, cadenas, encierros, sufrimientos y preocupaciones por la iglesia han deteriorado su apariencia.

“Te ruego por mi hijo Onésimo, a quien engendre en mis prisiones” (v.10). Cuando Tíquico entregó la carta a Filemón, y éste, desenrollándola y comenzando a leerla, debió tener sentimientos encontrados al principio, pero, en medio de la lectura, al encontrase con el nombre del esclavo fugitivo, se da cuenta que no es coincidente, sino, que la mano de Dios ha intervenido. Al leer que Pablo con ternura le llama “hijo… a quien engendré en mis prisiones”.  Y continúa usando un juego de palabras con su nombre, (ya vimos que Onésimo significa “útil”). Como esclavo, no había hecho honor a su nombre, no fue muy útil. Cuando huyo quizás, Filemón en su mente pudo llamarle “bribón inútil”. Pablo viene ahora a decirle “el cual en otro tiempo te fue inútil, pero ahora a ti y a mí nos es útil” (v.11). El fugitivo que llegaba ahora donde su amo, era diferente al que huyó de su lado. El poder transformador de Cristo Jesús había obrado en su vida, retornando totalmente cambiado, tanto es así; “que ahora es útil a ti y a mí”. El esclavo que volvió era mejor esclavo que, el que había huido.

“El cual vuelvo a enviarte; tú, pues, recíbele como a mí mismo” (v.12). Al escapar de su amo, Onésimo hizo algo malo, era tiempo de enmendar o corregir su error. Pablo de común acuerdo con él, lo devuelve, no está cometiendo un error aparente el apóstol al devolverlo, ya que los dos son creyentes (Filemón y Onésimo), y Pablo, a ambos los conoce muy bien. Onésimo, al recibir la salvación, fue perdonado por Dios, es decir, se eliminó la pena y el poder del pecado, pero, no cancela la deuda (él debe restituir), debe volver al servicio de su amo, y pagar cualquier dinero sustraído. Sino hubiesen sido creyentes, otra hubiese sido la situación, pues un esclavo que huye de su amo y es capturado, su amo puede azotarle, crucificarle o marcarlo con un hierro caliente con una “F” por “fugitivo”. Pablo, tiene confianza en la gentileza de Filemón. Pues le pide que lo reciba como a él mismo. Dicho de otra manera “sé que este esclavo te ha hecho mal y merece ser castigado, pero, considéralo como si me estuvieses recibiendo a mí”.

“Yo quisiera retenerle conmigo, para que en lugar tuyo me sirviese en mis prisiones por el evangelio” (v.13). El deseo personal de Pablo habría sido retener a Onésimo a su lado en Roma. Había muchas cosas que un esclavo convertido podría haber hecho por el apóstol, mientras estaba encarcelado por causa del evangelio, y esto habría sido una oportunidad para Filemón de servir al apóstol; dándole un ayudante. Pero, tendría el inconveniente de ser algo hecho sin el conocimiento y la autoridad de Filemón.  

“Pero nada quise hacer sin tu consentimiento, para que tu favor no fuese como de necesidad, sino voluntario” (v.14). Pablo, esta consiente que Filemón es el amo y dueño de Onésimo, su esclavo, y conforme a la ley reinante, Onésimo tiene que retornar, sin embargo, le era útil al apóstol, por ello en el versículo anterior le dice: “yo quisiera retenerlo”, pero no podía exigirle a Filemón que lo hiciera, si no, lo deja a su criterio y buena voluntad. El único que podía darle libertad era su dueño. De allí que con ruego y delicadeza le dice: “Pero nada quise hacer sin tu consentimiento”.

Conclusión: Solo la obra regeneradora de Cristo Jesús puede derribar las paredes que la sociedad levanta, encasillando a los hombres en diferentes clases sociales, por color de piel, por esclavitud, y otras cosas. Como también solo una limpia conciencia puede hacer que el hombre restituya ante robos, y pida perdón ante ofensas. También esa obra despierta la conciencia para mirar a otro como un igual. En la temática de esta carta con un tremendo contenido, reúne estas tres cosas. Pablo, ruega a Filemón que reciba a Onésimo no como esclavo, sino como un hombre nuevo. Onésimo con la luz de Cristo se da cuenta de su error y quiere restituir, está dispuesto a su responsabilidad y sometimiento ante su amo. A Filemón, le corresponde hacer el resto. Pablo ha hecho lo suyo, ya que, a ambos, les mostró el camino por donde deben transitar.

Conclusión: Solo la obra regeneradora de Cristo Jesús puede derribar las paredes que la sociedad levanta encasillando a los hombres en diferentes clases sociales, por color de piel, por esclavitud, y otras cosas. Como también solo una limpia conciencia puede hacer que el hombre restituya ante robos, y pida perdón ante ofensas. También esa obra despierta la conciencia para mirar a otro como un igual. En la temática de esta carta con un tremendo contenido, reúne estas 3 cosas Pablo ruega a Filemón que reciba a Onésimo no como esclavo, sino como un hombre nuevo, Onésimo con la luz de Cristo se da cuenta de su error y quiere restituir, está dispuesto a su responsabilidad y sometimiento ante su amo. A Filemón, le corresponde hacer el resto. Pablo ha hecho lo suyo, ya que, a ambos, les mostro el camino por donde deben transitar.

Nota : Cualquier consulta puede realizarla a la comisión 2022.
Pr. Jorge Andulce P. (3°Viña del Mar) * Pr. Manuel Diaz B. (Santiago Centro)  Pr. Claudio Cisternas C. (5°Puente Alto) * Pr. Alvaro Vega (2°Quilpué)

 

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