Escuela Dominical

domingo 31 de julio del 2022 Tito 3:8-153° Juan 1:11

LAS BUENAS OBRAS

Lección: Tito 3:8-15
Texto: 3° Juan 1:11

  • LAS BUENAS OBRAS

Introducción: “Por sus frutos los conoceréis… No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos” (Mt 7:16 y 18). Si una persona a través del evangelio ha conocido a Jesucristo como Salvador personal, debe procurar que las buenas obras le acompañen siempre, mostrándose como referente en una sociedad cuyos valores están trastocados. Veamos los últimos versículos de esta hermosa epístola pastoral.  

Desarrollo: Pablo, cierra esta epístola, amonestando a Tito acerca de lo que debe evitar tanto él, cómo los que están a su cuidado, y que se enfoquen en cosas que edifiquen, y no en cosas sin importancia, diciéndole “Palabra fiel es ésta” (v.8a), es decir, digna de todo crédito, refiriéndose a los versículos 1 al 7, y para destacar estas enseñanzas, le escribe: “y en estas cosas quiero que insistas con firmeza, para que los que creen en Dios, procuren ocuparse en buenas obras” (v.8b), pues al persistir en ellas, les traería salud (espiritual), vida, paz y gozo, donde antes había tinieblas, tristeza y muerte espiritual. Las buenas obras demostradas, invitan al resto de las personas a buscar a Dios, ya que estas cosas son “buenas y útiles a los hombres” (v.8c), (como lo dice también el versículo 2, y el 2:11).

“Pero evita las cuestiones necias, y genealogías, y contenciones y discusiones acerca de la ley” (v.9a). Los falsos maestros de origen judío no abandonaban sus ritos del judaísmo, como son las dietas acerca de alimentos puros e impuros. Ellos insistían que para ser salvos debían observar la ley. Con razón Pablo advierte a no prestar atención a “fábulas y genealogías interminables, que acarrean disputas más bien que edificación (1 Timoteo 1:4), como ya vimos también en Tito 1:10, 14-15. Todas estas discusiones acerca de la ley no traían edificación alguna, pues en el fondo “son vanas y sin provecho” (v.9b).

“Al hombre que cause divisiones” (v.10a). Aquel que, por su obstinación en defender un punto de vista opuesto a lo establecido en la enseñanza o sana doctrina, aun a la disciplina de la iglesia, causando divisiones (facciones) debe amonestársele, y hacerle ver su error. Si, “después de una y otra amonestación deséchalo” (v.10b). Si rehúsa desistir, debería ser excluido de la comunión de la iglesia local, y dejar de tener contacto social con él. Se espera que esta medida de alejamiento lo haga recapacitar y lo lleve al arrepentimiento. De no ser así, se entenderá que: “el tal se ha pervertido, y peca y está condenado por su propio juicio” (v.11). Pablo lo califica de pervertido. El perverso obra con mucha maldad y lo hace conscientemente, o disfrutando de ello, por eso peca, y se condena a sí mismo, porque se aferra tercamente a su maldad, después de haber sido advertido por cristianos responsables o maduros.

Termina Pablo esta epístola con instrucciones personales, saludos y bendición final veamos; “Cuando envíe a ti a Artemas o Tíquico (v.12a). De Artemas nada se sabe, solo lo que aparece en esta epístola. De Tíquico (casual o fortuito), natural de Asia menor, se menciona en Hechos 20:4, acompañando a Pablo, junto a otros colaboradores, en su tercer viaje misionero. Estuvo también con el apóstol en su primera prisión que sufrió en Roma, además, llevo las epístolas a los Colosenses y a los Efesios (Colosenses 4:7-8; Efesios 6:21-22). Años después, es nombrado en 2 Timoteo 4:12. Uno de estos dos hermanos iría a reemplazar a Tito. Pablo sobre la misma le dice: “apresúrate a venir a mí a Nicopolis (ciudad de la victoria, probablemente ubicada en Epiro, región más montañosa de Grecia que se sitúa en la parte más occidental de la península balcánica en las aguas del mar Jónico), porque allí determinó pasar el invierno Pablo (v.12b).

“A Zenas intérprete de la ley, y a Apolos, encamínales con solicitud, de modo que nada les falte” (v.13). De Zenas, nada más se sabe fuera de lo que aquí aparece, no se sabe si es intérprete de la ley judía o la ley romana. De Apolos hay más antecedentes (Hechos 18:24-28; 19:1; 1 Corintios 1:12, 3:6, 16:12), es probable, que estos dos colaboradores, fuesen los portadores de esta epístola, no se sabe dónde se dirigen, pero, mientras estuviesen en Creta, se le había de proveer de todo lo necesario para el viaje (donde ellos continuaran).

“Y aprendan también los nuestros a ocuparse en buenas obras para los casos de necesidad, para que no sean sin frutos” (v.14). Pablo, al pedirle apoyo para Zenas y Apolos de encaminarle, quiere que involucre a los demás, de esta manera aprenderán a ser dadivosos, ocupándose en buenas obras, tanto en la hospitalidad, como en el suplir las necesidades, no solo a los que vienen en alguna misión, sino también, a favor de los necesitados.

Cierra la carta con saludos de todos los que están con él (v.15a), además, entrega saludos “a los que nos aman en la fe. La gracia sea con todos vosotros, Amén (v.15b).

Conclusión: Las buenas obras son un distintivo del hombre nacido de nuevo, y como tal, aprende a discernir entre lo que edifica y lo que no es útil, apartándose de las cosas vanas y sin provecho, que es lo que practica el hombre que se ha desviado de la verdad, como nos dice Juan: “Amado, no imites lo malo, sino lo bueno. El que hace lo bueno es de Dios; pero el que hace lo malo, no ha visto a Dios” (3 Juan 1:11).

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