Escuela Dominical

domingo 02 de enero del 2022 1° Timoteo 2:8-151° Pedro 3:3-4

EL COMPORTAMIENTO DE HOMBRES Y MUJERES

Lección: 1° Timoteo 2:8-15
Texto: 1° Pedro 3:3-4

  • EL COMPORTAMIENTO DE HOMBRES Y MUJERES

Introducción: El comportamiento se define como la “Manera de comportarse una persona en una situación determinada o en general”. También se define como normas de conductas social. De ahí que nuestras conductas son tipificadas como buen comportamiento, cuando hacemos acciones que la sociedad valida como buenas, o mal comportamiento, cuando actuamos en contra de los valores de una sociedad. En la presente lección, el apóstol Pablo, enseña a cerca del comportamiento de los hombres, y luego lo hace a cerca del comportamiento de las mujeres. Analicémoslas por separado.

Desarrollo: En primer lugar, el comportamiento de los hombres en la oración (v.8). La oración es un tema recurrente de las Escrituras. El mismo Jesús, ante una pregunta de sus discípulos, quienes le pidieron: ¿enséñanos a orar?, él les enseñó el Padre nuestro (Lucas 11:1-4). En esa oración modelo, Cristo habló del contenido de la oración: En primer lugar, reconocer a Dios y lo que él es, y, en segundo lugar, incluir nuestras peticiones. Acá Pablo complementa las enseñanzas de la Biblia, indicándonos que quiere que los hombres oren en todo lugar, esto quiere decir, que debemos acostumbrarnos a orar, no solo en la iglesia o en nuestro hogar, sino que en todo lugar. Esto quiere decir, que debemos orar, en el trabajo, en el transporte o en los servicios públicos, en un restaurante, o donde haya necesidad. Luego, Pablo menciona, cómo debe hacerse esa oración: “Levantando manos santas, sin ira ni contienda”. La oración es una conversación intima con el Padre, la que para que sea eficaz, debe provenir de una persona que busca con sinceridad y santidad, la comunión con Dios. El pecado, estorba esa relación. Por eso debemos levantar nuestras manos que demuestran nuestra santidad, además hacerlo, en comunión con Dios y con los hermanos. Nos ayude Dios a orar de esta forma a los varones.

En segundo lugar, el comportamiento de la mujer en general (v.9-12). El mundo de hoy es dinámico, y cambia cada día, pero los principios de Dios son eternos y permanentes. Acá el apóstol Pablo da instrucciones generales a cerca del comportamiento de las mujeres. Parte indicando que ellas “se atavíen de ropa decorosa, con pudor y modestia; no con peinados ostentoso, ni oro, ni perlas, ni vestidos costosos, sino con buenas obras”. De estas instrucciones se destacan la palabra pudor, que significa, “Vergüenza de exhibir el propio cuerpo desnudo”. Esto quiere decir que una mujer cristiana debe cuidar de cómo se viste. El oro y las perlas y los peinados ostentosos, en la época de Pablo, era sinónimo de hacer alarde de lujo o de aparentar riqueza. Una mujer cristiana se debe vestir con buenas obras, como corresponde a mujeres que profesan piedad. La última instrucción para las mujeres es que aprendan en silencio, con toda sujeción. La palabra “silencio” irrita a muchas mujeres. Algunas se quejan “¿Por qué las mujeres tienen que estar en silencio en la iglesia? Silencio es una traducción desafortunada porque da la impresión de que una creyente nunca puede abrir la boca en la asamblea. Esta es la misma palabra griega que significa “apacible” o “serena”. A la mujer si se le permite enseñar, basta con ver las instrucciones que Pablo le da a Tito: “Las ancianas deben ser reverentes en su porte y maestras del bien, no calumniadoras ni esclavas del vino; deben de enseñar a las mujeres más jóvenes a amar a sus maridos y a sus hijos” (Tito 2:3-4). Además, el mismo Timoteo había sido enseñado desde niño por su mamá y su abuela. Con toda sujeción. La palabra sujeción significa: “sometimiento” o “someterse”. Someterse significa literalmente “alinear por rango.” Las que están familiarizadas con las fuerzas armadas saben que “rango” tiene que ver con orden y autoridad, y no con valor o habilidad.  En este caso habla del “orden” establecido por Dios.

Conclusión: Al finalizar esta lección, el apóstol Pablo menciona el ejemplo de Adán y Eva. Cuando habla sobre Eva y la caída, Pablo expone cuan crucial es que tanto mujeres como hombres se involucren en educarse y prepararse. Pablo no reprende a la mujer por ser responsable de la caída, más bien reprende a sus contemporáneos hombres, por dejar a sus mujeres expuestas a engaños, por excluirlas de la educación necesaria. Así como Adán fallo en proteger a Eva del engaño de satanás, aun cuando Adán fue el primero y había caminado con Dios bastante más tiempo. Finalmente hay que considerar el contexto histórico de Efeso en aquellos días. Había una religión pagana que adoraba a la diosa Artemisa y que enseñaba autoridad matriarcal, en la misma ciudad de Timoteo.

La adoración hacia Artemisa estaba dirigida por sacerdotes mujeres que ejercían total autoridad sobre los sacerdotes masculinos.  Pablo no eleva la mujer sobre el hombre, ni el hombre sobre la mujer, más bien que tanto hombres como mujeres tengan una oportunidad igual para aprender y crecer bajo la autoridad de Dios. Si Pablo hubiese tenido la intención de que la mujer debía estar siempre en silencio, no se hubiera molestado jamás en darles instrucciones de como orar o profetizar públicamente en la iglesia (1° Corintios 11:5).

Nota : Cualquier consulta puede realizarla a la comisión 2021.

Pr. Jorge Andulce P. (3°Viña del Mar) * Pr. Manuel Diaz B. (Santiago Centro)

Pr. Claudio Cisternas C. (5°Puente Alto) * Pr. Alvaro Vega (2°Quilpué)

 

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