Escuela Dominical

domingo 29 de agosto del 2021 1° Tesalonicenses 2:17-202° Corintios 1:12

AUSENCIA DE PABLO EN LA IGLESIA

Lección: 1° Tesalonicenses 2:17-20
Texto: 2° Corintios 1:12

  • AUSENCIA DE PABLO EN LA IGLESIA

Introducción: En la primera visita de Pablo con Silas a Tesalónica tuvieron que retirase, cuando recién la iglesia daba sus primeros pasos, los enemigos de la cruz de Cristo soliviantaron a los gentiles alborotando la ciudad y ellos tuvieron que salir de noche rumbo a Berea (Hechos 17:5-10), pero el corazón de Pablo aún estaba allí.

Desarrollo: “Pero nosotros, hermanos, separados de vosotros por un poco de tiempo” (v.17a),  “separados” (literalmente “siendo huérfanos”) como padres separados de sus hijos, el apóstol y su compañero, habían sido tiernos “como la nodriza que cuida con ternura a sus propios hijos” (2:7), y paternales “como el padre a sus hijos, exhortábamos y consolábamos a cada uno de vosotros” (2:11), ahora se encuentran distantes físicamente “de vista pero no de corazón”, pues su afectuoso interés por ellos nunca había menguado, “tanto más procuramos con mucho deseo ver vuestro rostro” (v.17b). “procuramos”, es decir, “hicimos todo lo posible” o “pusimos todo nuestro esfuerzo en” ver vuestro rostro.

“Por lo cual quisimos ir a vosotros, yo Pablo ciertamente una y otra vez; pero Satanás nos estorbo” (v.18), “estorbo” (gr EGKOPTEIN) expresa el bloqueo de un tramo de carretera para frenar la marcha de una expedición. La obra de Satanás es poner obstáculos en el camino del cristiano, y la tarea del creyente es superarlos con la ayuda de Dios. El apóstol no da mayores detalles de este “estorbo”, pero en su esfuerzo por retornar a Tesalónica encontró dificultades para lograrlo. Al observar el libro de los Hechos capítulo 17 se nos narra cómo recibieron la palabra de Dios en Tesalónica y como fueron forzados a huir de la ciudad en dirección a Berea por causa de los judíos que no creían y que amenazaban la labor evangélica del apóstol. Mientras estuvo en Berea, el poder de Dios les respaldó, pues entrando en la sinagoga de los judíos entregó el mensaje, encontró allí gente más noble que con toda solicitud escudriñaban las Escrituras para ver si estas cosas eran así, creyendo muchos (Hechos 17:10-12). Los judíos de Tesalónica cuando supieron que esta verdad también era anunciada allí por Pablo, llegaron alborotando a las multitudes, por lo que el apóstol se vio obligado a alejarse más de Tesalónica y Berea marchándose a Atenas. Habría sido una imprudencia el que Pablo hubiera pretendido regresar a Tesalónica en aquel momento, puesto que las amenazas seguían latentes. Satanás estaba bien listo en la persona de los judíos para impedir su retorno (ver Mateo 10:23a). El amor paternal por sus hijos de Tesalónica era tan intenso, que, desde Atenas, Pablo manda a Timoteo, a alentar a los hermanos y ver cómo se desarrolla la obra en ese lugar.

“Porque ¿Cuál es nuestra esperanza, o gozo, o corona de que me glorié?” (v.19 a). ¿Por qué estaba el apóstol tan interesado en ver a los cristianos de Tesalónica? Porque eran sus hijos en el Señor. Él los había engendrado en la fe, guiados a Cristo y se sentía responsable de su crecimiento espiritual. Ellos eran su corona. Hay dos términos para corona en griego; a) “diadema” que se usa casi exclusivamente para corona real, b) “stefanos”, que se usa casi exclusivamente, para designar la corona de un vencedor en lides deportivas, Pablo usa este último término. El único premio que apreciaba realmente en la vida era ver a “sus” convertidos de acuerdo con el Evangelio. “¿No lo sois vosotros, delante de nuestro Señor Jesucristo, es su venida?” (v.19b). “Su venida” (gr parousia) significa presencia, llegada, venida, advenimiento; se usaba para hablar de la visita oficial de algún rey, príncipe etc.; y Pablo la usa para hablar de la segunda venida del Señor. La frase “delante de nuestro Señor Jesucristo” nos invita a ver aquí la presentación de los creyentes en el tribunal de Cristo (Romanos 14:10; 2 Corintios 5:10).

“Vosotros sois nuestra gloria y gozo” (v.20). No solo en aquel día cuando Cristo venga, sino en ese mismo tiempo, y continuamente. No había posesiones materiales ni honores terrenales que pudieran darles “gloria y gozo”, como que sus hermanos hayan creído en Cristo y crezcan esperando el retorno de su Señor.

Conclusión: El tener que salir de Tesalónica no fue por miedo o cobardía, sino para impedir represalias contra los nuevos creyentes, sin embargo, quiso volver una y otra vez siendo estorbado por Satanás. El mejor testimonio de una verdad es la conciencia, la sinceridad y el respaldo de Dios, los enemigos de la cruz de Cristo siempre se van a oponer. El mayor triunfo de un creyente y trabajador en la viña del señor es que gente se salve, por haber predicado la verdad en conciencia, con sinceridad y con la gracia de Dios. Como dice Pablo en otra epístola: “Porque nuestra gloria es ésta: el testimonio de nuestra conciencia, que, con sencillez y sinceridad de Dios, no con sabiduría humana, sino con la gracia de Dios, nos hemos conducido en el mundo” (2 Corintios 2: 12).

 

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