Escuela Dominical

domingo 22 de agosto del 2021 1° Tesalonicenses 2:13-161° Pedro 1:23

RENACIDOS EN PERSECUCION

Lección: 1° Tesalonicenses 2:13-16
Texto: 1° Pedro 1:23

  • RENACIDOS EN PERSECUCION

Introducción: “…He aquí, el sembrador salió a sembrar; Y mientras sembraba, parte de la semilla cayó junto al camino… parte cayó en pedregales… Y parte cayó entre espinos… Pero parte cayó en buena tierra, y dio fruto, cuál a ciento, cuál a ciento, cuál a sesenta, y cuál a treinta por uno” (Mateo 13:3-8). En Tesalónica gran parte de la semilla alcanzó la buena tierra, y dio fruto de tal manera que las tribulaciones no impidieron que los creyentes tuviesen vidas transformadas por el poder de la palabra, la simiente de vida eterna.

Desarrollo: En esta porción, Pablo describe la forma en que los tesalonicenses habían correspondido a la predicación que el apóstol y Silas habían desempeñado entre ellos; por esto dice: “Por lo cual también nosotros sin cesar damos gracias a Dios, de que cuando recibisteis la palabra de Dios que oísteis de nosotros, la recibisteis no como palabra de hombres” (v.13a), es importante lo que dice el apóstol, corroborando lo que dijo en 1:5 “pues nuestro evangelio no llegó a vosotros en palabras solamente, sino también en  poder, en el Espíritu Santo”, es la forma como debe ser presentado el evangelio con el respaldo de quien le envía, es decir, Dios. Si la palabra es comunicada como palabra de Dios, también debe ser recibida como tal, y eso ocurrió en Tesalónica, se predicó, fue oída y fue recibida como palabra de Dios. ¿Por qué fue tan efectiva la obra en Tesalónica? Porque “la recibisteis no como palabra de hombres, sino según es en verdad, la palabra de Dios, la cual actúa en vosotros los creyentes” (v.13b). Que importante es que el que entregue la palabra o el mensaje, pase el tal a un segundo plano, en este caso, lo más importante es la palabra de Dios, ya que la palabra del hombre es un débil fundamento para la fe. Al recibir la palabra como de Dios (y no de los hombres) y creerla, los tesalonicenses comenzaron a dar frutos, como se puede ver en 1:6-10 (se habían tornado de los ídolos y vuelto hacia Dios y esperar de los cielos a su Hijo, y aún más, en medio de gran aflicción estaban proclamando gozosamente su fe).

El fruto de su convertimiento les trajo salvación y esperanza en el Dios verdadero, pero también persecución y severa, esto era evidencia de la realidad de su conversión. Por su resistencia firme, se hicieron “imitadores de las iglesias de Dios en Cristo Jesús que están en Judea” (v.14a). Recordemos los inicios después de Pentecostés como fueron perseguidos los primeros cristianos (Hechos 4:1-4; 5:26; 8:1), también los creyentes de Tesalónica padecieron de parte de sus compatriotas inconversos las mismas cosas que los judíos convertidos padecieron en Judea (Hechos 17:5), “pues habéis padecido de los de vuestra propia nación las mismas cosas que ellas padecieron de los judíos” (v.14b). No es difícil imitar a los que van por la vida viento en popa, pero imitar a los que sufren por Cristo y por la causa del Evangelio es señal segura de que la fe cristiana ha echado buenas raíces.

Al hablar de los judíos y la persecución contra los que predican la verdad del Evangelio, Pablo acusa a los judíos de dar muerte a Jesús, diciendo: “Los cuales mataron al Señor Jesús” (v.15a), ellos fueron los que planificaron la muerte de Jesús (autores intelectuales) y lo entregaron a Pilato (Lucas 23:1-24, 34-38; Hechos 2:22-23; 3:13-15), y dieron muerte “a sus propios profetas” (v.15b), (Mateo 23:29-37; Hechos 7:51-52, 57). “Y a nosotros nos expulsaron” (v.15c), así como los judíos indujeron a Pilato en contra de Jesús, así también, incitaron a los gentiles contra Pablo y sus compañeros (Hechos 17:5-10), “y no agradan a Dios” (v.15d). Ya Jesús les había advertido a sus discípulos: “Os expulsaran de las sinagogas; y aun viene la hora cuando cualquiera que os mate, pensará que rinde servicio a Dios. Y harán esto porque no conocen al Padre ni a mi” (Juan 16:2-3).  “Y se oponen a todos los hombres” (v.15e), “impidiéndonos hablar a los gentiles para que éstos se salven” (v.16a). No solo rechazan a Pablo y sus compañeros, sino también se negaron a permitir que los gentiles escucharan. No solo no querían entrar en el reino, sino que prohibieron que otros entraran. Lucas describe la profunda hostilidad de los judíos (Hechos 13:45,50; 14:19; 18:6) en cada ciudad o pueblo, y en cada oportunidad que tenían se oponían a Pablo y su obra de evangelizar a los gentiles.

“Así colman ellos siempre la medida de sus pecados, pues vino sobre ellos la ira hasta el extremo” (v.16b). Por siglos, los judíos habían sido rebeldes contra Dios, y al crucificar a Cristo, llenaron la medida de sus pecados. Para Pablo, el impedir que los apóstoles predicaran el evangelio a los gentiles fue el colmo de las trasgresiones de los judíos 

Conclusión: “Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca” (Mateo 7:24). El contentamiento que siente Pablo y los que le acompañan por los creyentes de Tesalónica, tiene su fundamento en la palabra de Dios, que les fue impartida y creyeron, y que, en la prueba de su fe, los encontró cimentado en la roca que es Cristo Jesús.

 

NOTA : Cualquier consulta con la COMISION ENCARGADA 2021

Pr. Jorge Andulce P. (3°Viña del Mar) * Pr. Manuel Diaz B. (Santiago Centro)

Pr. Claudio Cisternas C. (5°Puente Alto) * Pr. Alvaro Vega (2°Quilpué)

 

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