Escuela Dominical

domingo 25 de julio del 2021 1 Tesalonicenses 1:1-51 Corintios 2:4-5

Ejemplo de los Tesalonicenses

Lección: 1 Tesalonicenses 1:1-5
Texto: 1 Corintios 2:4-5

  • Ejemplo de los Tesalonicenses

Introducción: Esta iglesia fue fundada por el apóstol Pablo en su segundo viaje misionero (Hechos 17:1-9). Solo estuvo en esta ciudad un corto tiempo, y fue forzado a salir de allí por los enemigos del evangelio. Sin embargo, la iglesia continuó viva y activa. La salida repentina de Pablo de Tesalónica mantuvo preocupado bastante al apóstol, tal es así que posteriormente desde Corinto escribe esta carta habiendo recibido un informe de Timoteo a quien había enviado para saber de ellos.

Desarrollo:  El encabezamiento de esta epístola es como sigue: “Pablo, Silvano y Timoteo a la iglesia de los tesalonicenses” (v.1a). Pablo no trabajaba solo, siempre hubo hombres que Dios tomo para acompañarle en sus viajes misioneros, uno de ellos es Silvano (latín), también conocido como Silas (gr), uno de los principales hombres de la iglesia primitiva de Jerusalén, comisionado con Judas Barsabas para acompañar a Pablo y a Bernabé a Antioquia para llevar el decreto del concilio de Jerusalén (Hechos 15:22-30), acompañando posteriormente a Pablo en su Segundo viaje misionero (Hechos 15:40). Cuando el apóstol vino por primera vez a Tesalónica, Silvano vino con el (Hechos 17:1-9), por lo tanto, los tesalonicenses lo conocían bien. Timoteo un joven ciudadano de Listra, ciudad de la provincia de Galacia (Hechos 16:1-3), varón que acompaño a Pablo en muchos de sus viajes. Pablo le envió en una ocasión antes de escribir esta carta (1 Tesalonicenses 3:2).

“En Dios Padre y en el Señor Jesucristo” (v.1b), como los primeros convertidos aquí eran judíos, Pablo dejo en claro que esta iglesia no era solo una asamblea de judíos, sino, una congregación mixta, que se reunían en el nombre de Jesús, el Hijo de Dios (Hechos 17:2-3) por lo tanto, el Dios y Padre, con Cristo el Mesías están en un mismo nivel de igualdad. “Gracia y paz sean a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo” (v.1c). La gracia (gr charis) y paz (heb shalom), la gracia es el favor inmerecido que Dios tiene a bien concedernos, mediante la base de la obra redentora de Cristo; paz es el estado de reconciliación con Dios (Romanos 5:1) como consecuencia de dicha obra (2 Corintios 5:19). La fuente de estas dos ricas bendiciones es Dios nuestro Padre y el Señor Jesucristo. “Damos siempre gracias a Dios por todos vosotros, haciendo memoria de vosotros en nuestras oraciones” (v.2). Al escribir esta carta, Pablo ya había recibido noticias de esta joven iglesia a través de Timoteo, a quien había enviado a saber cómo estaban sus hermanos, ya que la salida de Tesalónica fue muy abrupta hasta llegar a Berea. Timoteo trae noticias que consuelan a Pablo (3:6-7), quien escribió lleno de gratitud, dando gracias a Dios por ellos. Siempre daba gracias a Dios por todos los creyentes. “Acordándonos sin cesar delante del Dios y Padre nuestro de la obra de vuestra fe, del trabajo de vuestro amor y de vuestra constancia en la esperanza en nuestro Señor Jesucristo” (v.3). Tres virtudes se destacan cuando Pablo y su equipo se acuerdan de ellos y son: la fe, el amor y la esperanza: “la obra de vuestra fe”, la verdadera fe obra (Hebreos 11) y si no obra está muerta (Santiago 2:23-26). “El trabajo de vuestro amor”, la frase da a entender las molestias que el verdadero amor está dispuesto a soportar por el bien del amado (Juan 3:16; 1 Juan 3:17-18), “y vuestra constancia en la esperanza”, la verdadera esperanza produce constancia a pesar de las tribulaciones y pruebas (Romanos 5:3-5). La fe, la esperanza y el amor se mencionan juntos en varios escritos (5:8; Colosenses 1:3-5; Romanos 5:1-5; 1 Corintios 13:13).

“Porque conocemos, hermanos amados de Dios, vuestra elección” (v.4). Mientras Pablo elogia a los tesalonicenses por su obra, les recuerda que son “amados de Dios”, de quien viene “su elección”, palabra que trasmite la idea de que él es quien ha escogido, “No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros” (Juan 15:16). “Ve, porque instrumento escogido me es éste” (Hechos 9:15). Los santos de Tesalónica eran gentiles, pero eran elegidos para formar parte del pueblo escogido de Dios. Pablo lo sabía, pues el mismo les había predicado el evangelio. “Pues nuestro evangelio no llegó a vosotros en palabras solamente, sino también en poder, en el Espíritu Santo” (v.5a). El evangelio que predicaba Pablo no era diferente al de otros apóstoles, sino también, con el respaldo del Espíritu Santo, pues el mensaje de la cruz tiene poder para hacer milagros, poder para cambiar mentes, corazones y vidas, los tesalonicenses son la prueba de ello, “y en plena certidumbre, como bien sabéis cuáles fuimos entre vosotros por amor de vosotros” (v.5b). Pablo y sus colaboradores predicaron con convicción (como debe hacerlo todo creyente respaldado por el Espíritu de Dios), y de ello se dieron cuenta los nuevos creyentes, quienes pudieron percatarse de la forma en que predicaban, y de la manera en que se habían comportado entre ellos. En 2:3-12 Pablo dará más detalles de esto mismo.

Conclusión: ¿Qué fue lo que atrajo a los tesalonicenses de la predicación de Pablo y quienes le acompañaban? Sin duda, fue la palabra de Dios expuesta, pero acompañada de poder, al igual que en todos lados por donde paso, tal como las que escribe en 1 de Corintios “y ni mi palabra ni mi predicación fue con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder, para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios” (1 Corintios 2:4-5)..

 

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