Escuela Dominical

domingo 18 de abril del 2021 Colosenses 1:1-81° Juan 4:11

Introducción y gratitud por la fe de los Colosenses

Lección: Colosenses 1:1-8
Texto: 1° Juan 4:11

  • Introducción y gratitud por la fe de los Colosenses

INTRODUCCIÓN A LA CARTA DE COLOSENSES

A unos 176 kilómetros al este de Éfeso, en la ruta que unía a la gran ciudad adoradora de la diosa Diana con el valle del Éufrates, y en la parte superior del valle del río Lico, estaba la ciudad de Colosas. También en el mismo valle, a corta distancia la una de la otra, se encontraban las ciudades de Laodicea y Hierápolis. En realidad, Colosas sólo distaba 16 kilómetros de Laodicea y 21 kilómetros de Hierápolis. De modo que un viajero podía en solo un día visitar las tres ciudades.

No se sabe la fecha exacta de la fundación de Colosas. Durante algunas generaciones, Colosas ocupó un lugar prominente en Frigia, hasta el punto de haber sido la ciudad más importante de la región. Pero con el correr de los años, el volumen de comercio fue desplazado hacia Hierápolis y Laodicea, de modo que la importancia de Colosas disminuyó considerablemente.

Cuando Pablo escribió su epístola, la gloria de la gran ciudad había desaparecido casi por completo. Sin duda la congregación era la más insignificante de todas a las que Pablo escribió.

La mayoría de los habitantes de Colosas era, sin duda, de origen gentil. Sin embargo, hay evidencias de que en un tiempo residió allí una colonia judía, atraídos al principio por la prosperidad económica de Colosas, y luego forzados por un decreto de Antíoco ll el Grande (223-187 a.C.), que obligaba a varios centenares de familias judías a trasladarse de Babilonia y Mesopotamia a Lidia y Frigia. De modo que, aunque la principal influencia de Colosas era de origen gentil, también había cierta influencia judía. Ambas culturas estaban presentes cuando el Evangelio fue proclamado en aquella región.

LA CONGREGACIÓN CRISTIANA DE COLOSAS.

Aunque algunos eruditos han insistido en la posibilidad que el apóstol Pablo hubiese fundado la congregación de Colosas, parece mucho más factible que el origen de dicha iglesia fuese producto del esfuerzo evangelizador y misionero de Epafras (Colosenses 1:7-8; 4:12-13). Es posible que Epafras hubiese conocido el Evangelio durante el ministerio de Pablo en Éfeso (Hechos 20:31). También, es posible que posteriormente Epafras hubiese sido comisionado a predicar el Evangelio en el valle del río Lico. Las evidencias provistas por el libro de los Hechos, y por la misma epístola de los Colosenses, sugieren que Pablo nunca visitó Colosas. El mismo apóstol confiesa que los Colosenses habían aprendido el Evangelio por medio de Epafras (Colosenses 1:7), y que tanto ellos, como los de Laodicea, nunca habían visto el rostro de Pablo. Por lo tanto, sugerimos que fue Epafras quien colocó el fundamento del Evangelio en el valle del río Lico y, particularmente en Colosas.

En cuanto al lugar desde donde fue escrita la epístola a los Colosenses, tradicionalmente se ha aceptado la ciudad de Roma como el sitio más propicio durante su encarcelamiento allí, y que la escribió juntamente con las otras epístolas de la prisión (Efesios, Filemón, y Filipenses) por el año 61 de nuestra era.

MOTIVO Y OCASIÓN DE LA CARTA

Estando en la prisión en Roma, Pablo recibió la visita de Epafras y le informó el éxito que el Evangelio había tenido en Colosas. También relató la firmeza y ánimo de los colosenses en medio de las pruebas. Pero, además, Epafras informó a Pablo que las congregaciones en Frigia, particularmente la de Colosas, estaban siendo infiltradas por ciertos falsos maestros que enseñaban doctrinas extrañas, pretendiendo de manera sutil negar la deidad de Jesucristo. Evidentemente, Epafras comunicó al apóstol que aquellas falsas doctrinas, estaban afectando la vida práctica de la congregación. Tal situación motivó a Pablo a escribir esta breve pero singular carta, la cual exalta maravillosamente la persona de nuestro Señor Jesucristo.

 

Título: Saludos y Gratitud por la fe de los Colosenses

 

Introducción: Siempre será saludable y de bendición reconocer en los demás, la obra de la gracia de Dios en ellos, con la finalidad de alabar a Dios, porque toda cosa buena y todo don que en ellos se encuentren, es producto de la gracia del Señor, y eso motiva a los hermanos o congregación, a seguir buscando más de la gracia de Dios, con la finalidad de que todo redunde en alabanzas a Dios. Somos mandados a crecer en la gracia.

 

Desarrollo: (v.1) El apóstol comienza esta carta identificándose a sí mismo como “Pablo” (Paulos): Saulo de Tarso, quien antes había perseguido a los cristianos, ex fariseo, miembro del Sanedrín (Hechos 26:10), educado a los pies de Gamaliel (Hechos 22:3), y quien llegó a alcanzar gran prestigio entre sus compatriotas (Gálatas 1:13-14). Tuvo una conversión sobrenatural (Hechos 9). Fue designado apóstol por el Señor Jesucristo (Gálatas 1:15-24), y renunció a todos sus privilegios humanos para seguir a Cristo (Filipenses 3:1-10).

“Apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios”. Apóstol (apóstolos), significa alguien comisionado para una tarea especial. Pablo fue comisionado por Cristo para anunciar el Evangelio, especialmente entre los gentiles (Hechos 9:15; Romanos 11:13). “de Jesucristo”, describe la relación de Pablo con Cristo. Pablo era un apóstol perteneciente a Jesucristo, en contraste con los falsos maestros que no podían hacer la misma afirmación. “Por la voluntad de Dios”. Pablo declara que la autoridad de su apostolado es “la voluntad de Dios”. Dios por un acto soberano de su voluntad, designó a Pablo como apóstol de los gentiles. “Y el hermano Timoteo”. El nombre Timoteo significa “yo honro a Dios”. Pablo lo consideraba su compañero más idóneo en el ministerio (Filipenses 2:19-23). La tradición dice que Timoteo murió como mártir, atravesado por flechas. Pablo pone de manifiesto su aprecio hacia Timoteo, llamándolo hermano.

(v.2) “A los santos y fieles hermanos en Cristo que están en Colosas”. La carta va dirigida a la iglesia cristiana que estaba en la ciudad de Colosas. Pero la iglesia no es un edificio, sino el conjunto de personas que han puesto su fe en Cristo. Pablo describe a los creyentes como: 1) “santos” y 2) “fieles hermanos”. El vocablo “santos” significa “separados”, “apartados” para un uso especial. Los cristianos, por virtud de su fe en Cristo, han sido separados para Dios. Los creyentes en Colosas eran santos, porque estaban en Cristo. Físicamente estaban en Colosas, pero espiritualmente estaban en Cristo. Pablo destaca el hecho de que los colosenses eran “fieles hermanos”. No solo eran creyentes, sino que eran fieles a su confesión cristiana. “Gracia y paz sean a vosotros”. El vocablo “gracia” (cháris) significa “don inmerecido” producto del amor leal de quien ejercita gracia. “Paz” (eiréne) tiene que ver con el bienestar interno que resulta de una correcta relación con Dios. Mediante Jesucristo el hombre puede tener paz con Dios. De cualquier manera, la paz genuina es siempre una consecuencia de la gracia de Dios. “De Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo”. Esta frase indica el origen o la fuente de donde proceden la gracia y la paz. Dicha fuente es Dios, el dador de toda buena dádiva.

(v.3) “Damos gracias a Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo”. La expresión “Padre de nuestro Señor Jesucristo” sugiere la igualdad de sustancia entre el Padre y el Hijo, no es precisamente una indicación al origen o al comienzo de la existencia del Hijo. “Siempre orando por vosotros”. Pablo y Timoteo oraban repetidamente por los colosenses. Los líderes cristianos deben tomar el ejemplo del apóstol, y practicar la oración en beneficio de la grey.

(v.4) “Habiendo oído de vuestra fe en Cristo Jesús”. Pablo da gracias a Dios “a causa de” haber oído un buen informe tocante a la fe y al testimonio de los colosenses. Pablo no había estado personalmente en Colosas, sino que sabe lo que ocurría allí, porque se lo han comunicado. Es importante observar, además, que la fe de los colosenses es “en Cristo Jesús”. “Y del amor que tenéis a todos los santos”. El “amor” mencionado aquí es ágape, es decir, el amor derramado en el creyente por el Espíritu Santo” (Romanos 5:5). Este amor en ellos era una realidad presente, y constante en la vida de los colosenses. La práctica del amor hacia los hermanos es el distintivo más sobresaliente que debe existir entre los cristianos. (Juan 13:34,35; Hebreos 13.1; 1 Juan 3:11,13-18). El amor de los colosenses era indiscriminado ya que iba dirigido a “todos los santos”, es decir a todos los miembros de la congregación.

(v.5) “A causa de la esperanza que os está guardada en los cielos”. La esperanza mencionada se relaciona con la fe y el amor, estableciendo así la razón de la actitud de los colosenses hacia los demás hermanos. La frase “os está guardada”, significa “almacenar”, “guardar” o “reservar para el uso personal”. El cristiano aguarda con verdadera expectación el disfrute pleno de las bendiciones que Dios le tiene reservada en los cielos. Los colosenses “habían oído antes”, mediante el mensaje del Evangelio, lo relacionado con la esperanza que les estaba reservada. “La palabra verdadera del Evangelio” había llegado a los colosenses antes que los falsos maestros introdujeran sus herejías. Epafras había llevado “las buenas nuevas” de salvación al valle del río Lico.

(v.6) “que ha llegado hasta vosotros”. El Evangelio había llegado y permanecía entre los colosenses. Además, el Evangelio se había extendido mediante el testimonio de los cristianos en todo el mundo conocido en aquellos días. Los falsos maestros no podían limitar el carácter universal del mensaje del Evangelio. La presencia del Evangelio se evidenciaba mediante el hecho de que “lleva fruto” que es la capacidad intrínseca del Evangelio, para llevar fruto por sí mismo. La expresión “y crece” podría expresarse mejor “y está creciendo”, y sugiere que el Evangelio es dinámicamente capaz de crecer y expandirse entre los hombres. El Evangelio es poder (dynamis) de Dios para salvación a todo aquel que cree (Romanos 1:16).

“Desde el día que oísteis y conocisteis la gracia de Dios en verdad”. “Conocisteis” significa conocimiento pleno. Lo que los colosenses oyeron y vinieron a conocer, era nada menos que “la gracia de Dios”, es decir, el amor fiel y leal de Dios hacia ellos. Ese conocimiento pleno les llegó mediante el mensaje del Evangelio, y lo conocieron “en verdad”. Es decir, fue un conocimiento genuino y completo de un mensaje también genuino y completo. No como el mensaje de los falsos maestros que era incompleto y erróneo.

(v..7) “Como lo habéis aprendido de Epafras”. Epafras es una contracción del nombre Epafrodito, si bien diferente de este. Epafras fue el misionero que evangelizó la región del valle del Lico. De él los colosenses aprendieron el evangelio genuino. Pablo describe a Epafras como “nuestro amado consiervo”, en cuanto a su relación personal con él. Para los colosenses, Epafras era “fiel ministro de Cristo”, puesto que con toda dedicación les había llevado el mensaje, y les había enseñado las Escrituras.

(v.8) “Nos ha declarado vuestro amor en el Espíritu”. Epafras durante su visita en Roma, declaró o relató a Pablo el amor que los colosense practicaban. Era un amor “en espíritu”, es decir, en la esfera del Espíritu. El amor cristiano es fruto del Espíritu (Gálatas 5.22-23).

Conclusión: La vida fructífera es la que todo creyente debe aspirar, ya que es la prueba más inequívoca que, aquel hombre o mujer a nacido de nuevo, y es hijo de Dios. Cristo dijo en relación con esto lo siguiente: “Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto”, “En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos” (Juan 15, todo el capítulo). Procuremos que el fruto del Espíritu esté presente en todo lo que hagamos para la gloria de Dios.

 

NOTA : Cualquier consulta con la COMISION ENCARGADA 2021

Pr. Jorge Andulce P. (3°Viña del Mar) * Pr. Manuel Diaz B. (Santiago Centro)

Pr. Claudio Cisternas C. (5°Puente Alto) * Pr. Alvaro Vega (2°Quilpué)

 

 

 

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