Escuela Dominical

domingo 21 de marzo del 2021 Filipenses 3:15-21Efesios 2:19

Pablo hace un llamado a imitarle

Lección: Filipenses 3:15-21
Texto: Efesios 2:19

  • Pablo hace un llamado a imitarle

Introducción: En esta sección, vemos un gran contraste entre Pablo y sus compañeros, que servían a Cristo por amor y con una entrega sin reservas a la obra del Señor desinteresadamente, y con los ojos puestos en el cielo, aguardando el regreso del Señor, más no así, aquellos que Pablo los identifica como “enemigos de la cruz de Cristo”, pues llevaban una vida libertina centrada en sus propios egos. Nuestra responsabilidad es diferenciar unos de otros, e imitar lo bueno.

 

Desarrollo: (v.15-16) “…todos los que somos perfectos…”. Aquí Pablo exhorta a todos aquellos que han alcanzado madurez espiritual, a tener un mismo sentir espiritual. La vida cristiana debe ser de desarrollo constante. Cuando el estancamiento espiritual invade la vida de un creyente, existe el gran peligro de dar comienzo a una vida infecunda. La plena comunión con Dios, el compañerismo con los creyentes, la lectura de la Palabra de Dios y el servicio cristiano son remedios efectivos para el desarrollo espiritual. “Y si otra cosa sentís, esto también os lo revelará Dios”, es decir, “si no estáis de acuerdo, Dios os dará luz en esta materia”. Los que han llegado a esa madurez espiritual, debieran “seguir una misma regla”, es decir, la Palabra de Dios, “y sentir una misma cosa”, es decir, amar a Cristo y servirle.

(v.17) “Hermanos, sed imitadores de mí, y mirad a los que así se conducen según el ejemplo que tenéis en nosotros”. Pablo desea que los filipenses estén unidos, y se conviertan en coimitadores de él, no de una manera esporádica e incongruente, sino de una manera constante y firme, como lo fue la iglesia de Tesalónica (1 Tesalonicenses 1:6). El apóstol estaba ausente de los filipenses, y por eso, los exhorta a mirar con detenimiento a aquellos que estaban presentes. Pablo no pretende ser egocentrista, sino que tiene confianza en el mensaje y en el poder del Espíritu Santo. Los filipenses, debían observar cuidadosamente, en ausencia de Pablo, el andar de aquellos líderes que habían quedado en la iglesia en Filipos, y ver si se ajustaban al ejemplo dejado por Pablo.

(v.18) Aquí Pablo hace una advertencia contra el peligro de los malos obreros, diciéndoles: “Porque por ahí andan muchos, de los cuales os dije muchas veces, y aún ahora lo digo llorando, que son enemigos de la cruz de Cristo”. Pablo pone el énfasis en la palabra “muchos”. El peligro se había extendido hasta el punto de que muchos falsos maestros, enseñadores de doctrinas erróneas, se habían introducido en las congregaciones. Estos individuos eran enemigos de la cruz de Cristo, porque con sus vidas negaban la eficacia del poder del Señor. Pablo escribió a los Corintios: “Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden” (1 Corintios 1:18a). El apóstol había advertido la presencia de tales hombres en las congregaciones, y en su estancia en Filipos, seguramente Pablo, había recalcado el peligro constante que acechaba a aquellos hermanos. Al hacer de nuevo la advertencia el gran apóstol dice: “y aún ahora lo digo llorando”. La palabra “llorando” significa no solamente lágrimas, sino también lamentaciones audibles. El corazón del apóstol se quebrantaba al ver que muchos degradaban la doctrina de la gracia. 

(v.19) “El fin de los cuales será perdición…”. Todo aquel que se constituye enemigo de la cruz de Cristo, tiene un trágico fin, ese fin es perdición. Pablo señala tres características de los enemigos de la cruz de Cristo, diciendo: 1) su dios es el vientre, 2) cuya gloria es su vergüenza y 3) sólo piensan en lo terrenal. Como la multitud que seguía al Señor en busca de los panes y de los peces, así también los enemigos de la cruz de Cristo andan detrás de lo material. La sensualidad en el comer, el beber y en el sexo, ha gobernado la vida de estos hombres. Otra característica de estos hombres es, que su degradación es tal, que se “glorían en su propia vergüenza”, es decir, en sus malvados deseos. La tercera característica de los enemigos de la cruz es, que son individuos “que sólo piensan en lo terrenal”, es decir, mantienen sus mentes y su vista fijas en las cosas terrenales. Los incrédulos carecen de la mente de Cristo; por lo tanto, no pueden hacer más que pensar en lo terrenal. Los incrédulos no pueden pensar en lo celestial, ya que para ello tendrían que aceptar el sacrificio de Cristo en la cruz, de lo cual ellos mismos se han constituido enemigos.

(v.20) Mientras que los incrédulos materialistas tienen sus mentes fijas en las cosas terrenas, los creyentes en Cristo podemos decir: “Más nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo” (v.20). Los falsos maestros buscaban su propia gloria y andaban según sus propios designios. Su ética estaba basada sobre los principios del humanismo secular y el relativismo: los verdaderos maestros, buscan la gloria de Dios, y andan según las normas establecidas en la Palabra de Dios. Los falsos maestros, tienen sus seguidores, quienes los imitan. Los maestros genuinos tienen que modelar sus vidas según Cristo, y sus seguidores tienen que ser primordialmente discípulos de Cristo.

“Más nuestra ciudadanía está en los cielos”. En contraste con los falsos maestros y falsos creyentes cuyas mentes están enraizadas en las cosas terrenales, la mente del creyente genuino está anclada en la comunidad celestial. "De donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo”, es decir, de esa comunidad celestial, también esperamos al Salvador, como el Señor nos lo promete en Juan 14:3 “Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo…”.

(v.21) “El cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra…”. Aquel que es Señor de la resurrección, “transformará” nuestros cuerpos. Obsérvese que Pablo se refiere a la transformación del “cuerpo”, no de la “carne”. El cuerpo del hombre ha sido humillado por el pecado. La expresión “de la humillación nuestra”, es una descripción de lo acontecido a nuestro cuerpo por el pecado.

El cuerpo humano no es ni vil ni pecaminoso, sino que el pecado lo ha afectado profundamente. El pecado ha hecho que el hombre procure satisfacer sus necesidades físicas, usando medios contrarios a la ética divina. El cuerpo, además, se enferma, sufre, envejece y muere. La esperanza del creyente incluye el hecho de que ha de recibir un cuerpo glorificado, “semejante al cuerpo de la gloria suya”, es decir, un cuerpo semejante al del Cristo glorificado.

El cuerpo humano fue creado para manifestar la gloria de Dios. Por eso Adán fue creado a imagen y semejanza de Dios. Dios es espíritu, pero el cuerpo del hombre es el medio para manifestar su gloria, y así ocurrirá, cuando tenga lugar la maravillosa transformación por la resurrección.

El acontecimiento de la resurrección será sin duda glorioso. Ocurrirá “según el poder”, es decir “según la energía dispensada por la facultad divina”, “con el cual puede también sujetar así mismo todas las cosas”. “El poder” o la facultad divina, que ha de ser desatada para hacer posible que nuestros cuerpos sean transformados, a semejanza del cuerpo de la gloria de Cristo, será “según” la capacidad dinámica de Dios. Esto se refiere a la vibrante omnipotencia de Dios irrumpiendo en acción maravillosa, y “él sujetará a sí mismo todas las cosas”, él someterá bajo su autoridad todas las cosas, sin excluir la muerte misma (1 Corintios 15:26). A él serán sometidas, colocadas bajo su autoridad, todas las cosas colectivamente y sin limitación de clase alguna.

Conclusión: Debemos discernir en este tiempo tan peligroso, quienes son aquellos predicadores que nos enseñan sólo la Palabra de Dios, que velan por nuestras almas, y nos aman verdaderamente. Que, además, nos motivan a mirar al cielo, de donde aparecerá nuestro Salvador en cualquier momento, y poner en él nuestra confianza y seguridad. A los falsos maestros sólo les espera la perdición, la ruina en el lago de fuego para siempre.

 

NOTA : Cualquier consulta con la COMISION ENCARGADA 2021

Pr. Jorge Andulce P. (3°Viña del Mar) * Pr. Manuel Diaz B. (Santiago Centro)

Pr. Claudio Cisternas C. (5°Puente Alto) * Pr. Alvaro Vega (2°Quilpué)

 

 

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