Escuela Dominical

domingo 14 de marzo del 2021 Filipenses 3:8-141°Timoteo 6:12

El anhelo de llegar a la meta

Lección: Filipenses 3:8-14
Texto: 1°Timoteo 6:12

  • El anhelo de llegar a la meta

Introducción: Hoy vivimos en un siglo de “conocimientos”. De conocimiento intelectual, conocimiento científico, conocimiento cósmico, etc., pero paradojalmente, el hombre en la actualidad adolece de el mayor y perfecto conocimiento, el cual es, conocer a Dios por medio de Jesucristo. Todo lo demás es sólo vanidad de vanidades, es decir, vacío y sólo vacío. Al contrario de los hombres, Pablo conocía a Dios, y su esfuerzo era de conocerle aún más, eso era su deleite y su razón de vivir en esta tierra.

 

Desarrollo: (v.8) “Y ciertamente, aún estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús…”. Pablo no solo “ha estimado”, sino que, aunque han transcurrido muchos años desde su conversión, todavía “estima” en el presente, “todas las cosas como pérdida”. Ni el tiempo ni las circunstancias habían influido para que Pablo cambiase sus convicciones. ¡Qué ejemplo tan formidable y digno de imitarse! “Por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor”, o “a causa del supereminente conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor”. Antes, Pablo excedía en celo a los judíos (Gálatas 1:13-14), pero ahora, desea exceder en conocimiento íntimo y personal de Cristo.

El excelente conocimiento que Pablo posee tiene por objeto a “Cristo Jesús”. Dicho conocimiento, resulta de una fe práctica y de la razón o de las emociones. No es un conocimiento general, sino específico y cristo céntrico. Pablo añade “mi Señor” que literalmente significa “el Señor mío”. Pablo reconocía a Cristo como el único Señor de su vida. “Por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura”. En el texto griego dice: “Por quién he sido llevado a perder todas las cosas”, es decir, que, a causa de su conversión, el apóstol perdió toda la herencia a la que tenía derecho por pertenecer a una familia rica e influyente dentro de la sociedad judía. Obsérvese que Pablo dice que ha “perdido todas las cosas”. Todo lo que legalmente le pertenecía, le había sido quitado por haber abrazado al cristianismo. “Y lo tengo por basura”. Las cosas que antes tenían mucho valor ahora son “basura” o “estiércol” para el apóstol. El vocablo “basura” (gr. Skilaba) podría significar “lo que es echado a los perros”. Es posible que se refiera a “heces fecales”. De todos modos, lo que Pablo desea destacar que las cosas que antes tuvieron prioridad en su vida, de manera decisiva y terminante, han sido sustituidas por la persona gloriosa de Cristo. “Para ganar a Cristo”. “Ganar a Cristo” es tenerlo, y ganarle es gozar de él en todos los aspectos. El apropiarse de Cristo puede ser obstaculizado por la mundanalidad, la indiferencia, la pereza y el egoísmo. Por tanto, es necesario que todas las cosas de este mundo sean mantenidas dentro de su marco correcto y que haya una disposición constante de renunciar todo lo que obstruya la relación personal con Cristo.

(v.9) “Y ser hallado en él”. Pablo desea que su relación personal con Cristo no sea una experiencia meramente subjetiva: Su deseo es que todos los que mirasen su vida pudiesen decir: “He aquí un hombre que conoce a Cristo”. Pablo desea ser conocido como una persona cuya relación con Cristo es vital, dinámica y manifiesta.

“No teniendo mi propia justicia, que es por la ley”. La justicia que es “de la ley” no puede en modo alguno agradar a Dios, porque se fundamenta en obras humanas (Romanos 3:20; Hechos 13:39). Tal justicia es fútil y deshonra la obra perfecta de Cristo (Gálatas 2:21). Sólo la obra perfecta de Cristo en la cruz, recibida por la fe, puede otorgar al pecador la clase de justicia que la santidad de Dios demanda, para que un pecador sea admitido en su presencia (Romanos 5:1-2; 2 Corintios 5:21). “Sino la que es por la fe de Cristo”. La justicia que es “por” o “a través de” la fe en Cristo, es imputada a la persona que confía en Cristo para su salvación. Pablo añade que, esa es “la justicia que es de Dios por la fe”. Dios no “hace” justo al pecador. Dios “declara” o “proclama” justo a todo aquel que se acoge a los beneficios que se derivan de la persona y de la obra de Cristo. Pablo destaca dos factores importantes en este versículo: 1) La justicia que salva al pecador tiene su origen en Dios mismo. Ni las obras de la ley, ni la religión ni el saber humano pueden ganar la justicia que da vida al hombre muerto en delitos y pecados. Sólo Dios puede hacerlo. Dios exige que la persona que entra en su presencia exhiba una justicia exactamente igual a la suya. No hay ser humano que posea dicha justicia. Sólo Cristo tiene una justicia idéntica a la de Dios. De manera que el pecador que quiera ser admitido en la presencia de Dios, tiene que hacerlo recubierto con la justicia de Cristo (Romanos 3:20-31). 2) La justicia que Dios imputa a quien confía en Cristo, se basa exclusivamente sobre la fe. No hay otro fundamento, condición, ni medio aparte de la fe. Pablo habla de la clase de justicia que es de Dios por la fe. El artículo definido “la” enfatiza la clase de fe específica y concreta que cada individuo debe ejercitar, como fundamento sobre el que tiene que descansar la justicia que proviene de Dios.

(v.10-11) “A fin de conocerle…”. El propósito de Pablo era conocer a Cristo, no solamente de manera intelectual, sino personal, salvadora y por experiencia en su propio corazón. Cuando Pablo declara “llegando ser semejante a él en su muerte”, se refiere, no a la muerte sustitutoria de Cristo en la cruz, sino a la muerte del yo, y al vaciamiento de todo aquello personal, tal y como Cristo lo hizo cuando tomó forma de siervo.

Pablo concluye diciendo: “Si en alguna manera llegase a la resurrección de entre los muertos”. La expresión “si en alguna manera”, sugiere algo de incertidumbre y pequeña duda, lo que ha hecho que algunos piensen que el apóstol Pablo carecía de seguridad con relación al futuro. El apóstol, por el contrario, no está dando una nota de inseguridad y pesimismo con respecto a la resurrección futura, sino que, está interesado en el papel que él desempeñará cuando llegue aquel momento glorioso. El apóstol Pablo, estando en la cárcel y en peligro de muerte, no sabía si él estaría muerto cuando Cristo regrese por su iglesia, o si estaría vivo aún. Es esa duda lo que hace a Pablo decir: “si en alguna manera llegase a la resurrección de entre los muertos”.

(v.12) “No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto…”. Después de unos cuantos años en el ministerio, Pablo aclara enfáticamente, como un aviso para que no haya mal entendimiento: “no que lo haya alcanzado ya”. Aunque Pablo no aclara qué es lo que él no ha alcanzado aún, el contexto parece indicar que, el apóstol se refiere a la perfección que el creyente ha de obtener, al ser resucitado de entre los muertos y arrebatado a la gloria por el Señor.

Pablo refuerza su pensamiento al añadir “ni que ya sea perfecto”. Acá está queriendo decir, que su plena perfección será llevada a cabo por Cristo en la resurrección de entre los muertos. La tarea de Dios referente a Pablo todavía no ha finalizado, “sino que prosigo…”. El desea ir en pos de Cristo, para ser perfeccionado y totalmente santificado por el Señor. “Por ver si logro asir…”; Pablo fue asido por Cristo, quién tomó completo control de la voluntad de Pablo. El apóstol tenía el propósito de ver realizado en su vida el plan de Dios y llegar a la completa consumación de la obra que Cristo puso en sus manos cuando le salvó en el camino de Damasco.

(v.13) “Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado”. Pablo en su humildad, y a pesar de toda la sabiduría, ciencia y conocimiento que el Señor en su gracia le había otorgado, no se creía perfecto ni superior a los demás. No había envanecimiento en él, al contrario, se considera “menos que el más pequeño de todos los santos” (Efesios 3:8; 1 Corintios 15:9). “Pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante”.  Las cosas del pasado no tan solo habían quedado atrás para el apóstol Pablo, sino que también, él las olvida. Pablo puede estar refiriéndose, o a su vida antes de ser cristiano, o a su experiencia desde que conoció al Señor hasta el momento de escribir la epístola. Pude ser que se refiera a las dos cosas. “Prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús”. Pablo no pone el énfasis en el premio, sino en el lugar donde el premio será recibido. Perder la meta significa perder el premio, por eso, Pablo tiene su mirada absolutamente fijada en la meta: “Cristo Jesús”, “al premio del supremo llamamiento de Dios”. La expresión “supremo llamamiento” significa “llamamiento que es de arriba, del cielo, elevado”. Pablo se refiere a este llamamiento en 2 Timoteo 1:9, donde dice “quién nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos”.

Conclusión: Hemos visto en esta porción el amor, la entrega, la rendición del apóstol Pablo hacia Cristo Jesús, y su aspiración a alcanzar la meta que para él no es sino Jesucristo. Ejemplo, al que hemos de aspirar todos; hacer de Cristo el objetivo más deseado, el llegar un día a verle tal como él es (1 Juan 3:2), y con este fin hemos de proseguir a la meta. Que nada ni nadie nos impida esta bendición.

 

NOTA : Cualquier consulta con la COMISION ENCARGADA 2021

Pr. Jorge Andulce P. (3°Viña del Mar) * Pr. Manuel Diaz B. (Santiago Centro)

Pr. Claudio Cisternas C. (5°Puente Alto) * Pr. Alvaro Vega (2°Quilpué)

 

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