Escuela Dominical

domingo 03 de enero del 2021 Efesios 6:10-17Hebreos 4:12

La armadura de Dios

Lección: Efesios 6:10-17
Texto: Hebreos 4:12

  • La armadura de Dios

Introducción: Después de dar consejos para los matrimonios, los padres y sus hijos, y los siervos y sus amos, el apóstol Pablo, se enfoca en la parte espiritual de los creyentes. Habla de la importancia de fortalecerse en el Señor, y en el poder de su fuerza (v.10). Nos introduce, en un tema muy de actualidad: “La guerra espiritual”. No esa guerra que anda viendo demonios en todas partes, pero si, para que sepamos, que cada día hay una lucha que enfrentar, y tal como los soldados que van a la guerra, necesitamos un atuendo especial. Nuestro enemigo es poderoso, y no debemos minimizarlo, al contario, debemos estar firmes contra las asechanzas del diablo (v.11). La advertencia es que “no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes (v.12). A continuación veremos los componentes de la armadura de Dios.

Desarrollo: Se estima, que Pablo cuando escribió este libro estaba en la prisión. En ese lugar, había guardias que le custodiaban. Pablo se fija en el vestuario de un soldado, para luego hacer una descripción de su armadura, y aprovecha de hacer una analogía con el vestuario que un creyente debe disponer, para estar listo para la batalla.

1)           Ceñidos vuestros lomos con la verdad: La primera instrucción concerniente a la armadura de Dios es ceñirse con la verdad. El entender el rol de un cinturón en una armadura física nos ayudará a entender la importancia del cinturón de la verdad en la armadura de Dios. La importancia del cinturón como parte de la armadura se ve mediante el hecho de que a la meticulosa preparación para la batalla se le llama “ceñirse”. Por lo cual, la tarea del cinturón era la de mantener al cuerpo sujetado para la batalla. Sin duda, ceñirse el cinturón era necesario para la pelea que venía. Pasando ahora de la armadura física a la armadura de Dios se nos ha dicho que nos ciñamos con el cinturón de la verdad. Este cinturón no es el físico sino el del “entendimiento” (1 Pedro 1:13). El cinturón que aplica para este propósito es la verdad y como Juan 17:17 nos dice: “la Palabra de Dios es verdad”. En otras palabras, no estaremos listos para la batalla, con el cinturón puesto, hasta que nos hayamos “ceñido” el entendimiento con la verdad, la Palabra de Dios.

2)           Vestidos con la coraza de justicia: La segunda parte de la armadura es la coraza de justicia. La justicia de la que habla la Palabra de Dios es la justicia que recibimos en el nuevo nacimiento, cuando creímos que “Jesús es el Cristo” (1 Juan 5:1), es decir, el Mesías, el Salvador. Cuando nos vestimos de Cristo con la salvación, fuimos justificados ante nuestro Dios Santo (Romanos 5:1). No es nuestra justicia, sino la de Cristo (1 Corintios 1:30; Filipenses 3:8-9) la que se aplica por fe al creyente.

3)           Calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz: La tercera parte de la armadura de Dios son los zapatos. Como sabemos, los zapatos se necesitan para facilitar el movimiento. En el caso de la armadura de Dios, los zapatos que nos deberíamos de poner es “la disposición de proclamar el evangelio de la paz”. Es caminar hacia donde haya necesidad de conocer a Dios. Es estar dispuesto a entregar el mensaje del evangelio a los que lo necesitan.

4)           Tomad el escudo de la fe: La cuarta parte de la armadura es el escudo de la fe. La fe significa creo lo que Dios ha dicho en su Palabra escrita. Tomar el escudo de la fe significa simplemente creer en lo que Dios ha dicho. El conocimiento de la Palabra de Dios no es fe necesariamente. Puede que conozcamos toda la Biblia y todavía no creer. Sin embargo, el conocimiento es un requisito previo de la fe. Sin tener el conocimiento de la Palabra ¿qué es lo que vamos a creer? Cuando uno cree en Dios, deposita su fe en él, y como lo indica Pablo, podemos apagar todos los dardos de fuego del maligno. Solo creyendo lo que Dios dice, tendremos protección semejante a la protección que el escudo le da a un guerrero.

5)           Tomad el yelmo de la salvación: La quinta parte de la armadura es el yelmo. Este se usaba para proteger la cabeza del soldado. Acá Pablo procura que los creyentes  aseguren la protección de la parte más importante su cabeza, es decir, la mente. En este lugar es donde se ganan o se pierden las batallas. Sabiendo que las luchas son constantemente con el mundo, la carne y el diablo, es necesario estar firmes, tomando en cuenta que la salvación no se trata de buenas obras, sino más bien de las buenas obras de Cristo en nosotros, su salvación.

6)           La espada del Espíritu, que es la palabra de Dios: La parte final de la armadura de Dios es ofensiva. Lo descrito en los cinco puntos anteriores describe como defendernos, pero en esta parte, nos indica que algo de la armadura nos sirve para  atacar a nuestros adversarios, y esto es nada más y nada menos que “la espada del Espíritu”, es decir, la espada que viene de Dios. Esta espada es la Palabra de Dios. Esto indica, que un creyente debe conocer la Palabra de Dios, y usarla cuando las circunstancias lo ameriten.

Conclusión: Pablo nos aclara que los creyentes podemos tener diferentes dificultades en la vida, pero las más fuertes, son las espirituales. Estas también son más riesgosas, por eso concluye la lección de hoy indicándonos que debemos tomar “toda la armadura de Dios”, para que de esta forma podamos resistir en el día malo. Vuelve a repetir la idea de “estar firmes” (v.11, 13, 14). En la carta que le escribe a Timoteo, Pablo le indica que debe sufrir penalidades como buen soldado de Jesucristo (2 Timoteo 2:3). En la presente lección, nos anima a estar preparados para la batalla con “toda la armadura de Dios”.

Nota : Cualquier consulta de la lección, la puede realizar a la comisión encargada Año 2020

Pr.Jorge Andulce P. (3°Viña del Mar) - Pr.Manuel Díaz B. (Santiago Centro)

Pr.Claudio Cisternas C. (5°Puente Alto)  -   Pr. Alvaro Vega N. (2°Quilpué)

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