Escuela Dominical

domingo 16 de agosto del 2020 Efesios 1:1-101° Pedro 1:18-19

Adoptados para ser hijos

Lección: Efesios 1:1-10
Texto: 1° Pedro 1:18-19

  • Adoptados para ser hijos

Introducción: Pablo, escribió esta carta a la iglesia en Éfeso y a todos los creyentes, a fin de darles una enseñanza profunda sobre la unidad de la iglesia. La iglesia estaba en la mente de Dios. Es Dios el Padre el que la planeo (1:3-6), Dios el Hijo el que pago precio por ella (v.7-12), y fue planificada antes de la constitución del mundo. Desde la eternidad pensó en ella como está escrito: “A los que antes conoció, también los predestino para que fuesen hechos conforme a la imagen de su Hijo” (Romanos 8:29). Y todo para la honra y gloria de su nombre. Comencemos a examinar “las bendiciones espirituales en Cristo”:

Desarrollo: Pablo, el apóstol de los gentiles, escribió Efesios al mismo tiempo que Filipenses, Colosenses y Filemón (año 61 o 62 d.C.), desde la cárcel de Roma. Él se identifica como “apóstol” (griego, enviado), un enviado o un mensajero “por la voluntad de Dios”. Pablo no escogió su obra como ocupación a la que se dedicase, era una llamamiento divino de principio a fin (Ver Gálatas 1:1). “A los santos y fieles en Cristo Jesús que están en Éfeso”. Lo de “en Éfeso”, falta en muchos manuscritos. No se sabe a ciencia cierta por que fue borrado, puesto que la frase “los que están” si aparece en todos los manuscritos. La razón más  probable es que haya sido una epístola “circular”. Fue una epístola dirigida a Éfeso, para ser copiada y distribuida entre las iglesias de Asia Proconsular, ya que Éfeso era la principal ciudad de dicha provincia, por eso el espacio quedo en blanco a fin de que cada comunidad pudiese escribir su nombre. Dirigida  “a los santos y fieles en Cristo Jesús”, es decir, a los creyentes que estaban firmes en Cristo y que pertenecían a la iglesia de Éfeso.

En el versículo 2 encontramos el clásico saludo de Pablo en todas sus cartas. El desea que la gracia (el favor de Dios), y la paz (producto de una sana relación con Dios), les sean dadas por el Padre y por el Hijo. Al mencionar a ambos, deja claramente establecida la deidad de Cristo, porque solo Dios puede dar Gracia y paz.

En el v.3 encontramos una doxología, del griego Doxa  (gloria, alabanza) y logos  (palabra), palabra de alabanza o glorificación al Dios trino. “Bendito” se deriva de la palabra griega “Eulogia”, que significa alabar o elogiar, bendecir a Dios es el deber de todas las criaturas. “Dios… que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo” (v.3b), significa que en Cristo tenemos todos los beneficios de conocer a Dios; salvación, adopción, perdón, visión, dones del Espíritu, poder para hacer la voluntad de Dios, esperanza de eternidad con Cristo. Por el hecho de vivir una relación íntima con Cristo, podemos disfrutar de estas bendiciones ahora. “Lugares celestiales”, significa que las bendiciones son eternas, no temporales. Las bendiciones viene de los lugares celestiales, en Cristo (ver 1:20; 2:6; 3:10).

Estos pasajes muestran a Cristo en su papel victorioso y exaltado como soberano sobre todo. Consideremos algunas de las “bendiciones espirituales en los lugares celestiales” que son nuestras “en Cristo”. La primera es conocida comúnmente como elección. “Según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él” (v.4). Observemos primero el hecho positivo de la elección en las palabras “nos escogió”(v.4a). Luego, hay el aspecto posicional de la verdad,  “en él” (v.4b), es en la Persona y obra del Señor Jesús que se llevan a cabo todos los propósitos de Dios para con su pueblo. El tiempo de la elección de Dios queda indicado con la expresión “antes de la fundación del mundo” (v.4c). Y el propósito es “que fuésemos santos y sin manchas delante de él” (v.4d). Este propósito, no se llevara totalmente a cabo hasta que estemos con él en el cielo (1 Juan 3:2), pero, el proceso debería proseguir continuamente en nuestras vidas aquí abajo.

La segunda bendición espiritual es, la predestinación. “En amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad” (v.5). Los padres humanos pueden brindar su amor, sus recursos y su herencia a un hijo adoptivo, pero no sus características peculiares y distintivas. No obstante, Dios de forma milagrosa, otorga su propia naturaleza a quienes ha elegido y que han confiado en Cristo. El los convierte en hijos suyos a la imagen de su Hijo divino y no solo les concede las riquezas y bendiciones de Cristo, sino su misma naturaleza (comparar con Juan 15:15; Romanos 8:15). ¿Por qué lo hizo?, sencillamente “según el afecto de su voluntad”, solo por amor y nada más que por amor.

El propósito final del plan redentor de Dios es, la “alabanza de la gloria de su gracia” (v.6a). Esta última, es el favor gratuito de Dios a aquellos que no lo merecen. Los creyentes reciben la gracia sencillamente por la misericordia de Dios, “con lo cual nos hizo aceptos en el Amado” (v.6b). Aquí “cual” se refiere a la gracia divina (amor y favor inmerecidos) que ha hecho posible que los creyentes sean aceptados por Dios mediante la muerte sustitutiva y la justicia imputada que ha sido suministrada por Jesucristo (“el Amado”, ver Mateo 3:17; Colosenses 1:13). Por cuanto los creyentes son aceptados en él, ellos como él son los amados de Dios.

“En quien tenemos redención por su sangre” (v.7a), esto significa que los creyentes fueron comprados a precio de la sangre de Cristo (1 Corintios 6:20;  1 Pedro 1:18-19) y redimidos del pecado, de Satanás y de la miseria de la naturaleza pecaminosa. Como resultado nuestra deuda quedo saldada, y  esto condujo al perdón total.

Fue en gracia que nos escogió, nos predestinó, y nos redimió. Pero eso no es todo. Dios ha sobreabundado en esa misma gracia “para con nosotros en toda sabiduría e inteligencia” (v.8). Esto significa que, en su gracia nos ha dado a conocer sus planes y propósitos. Su deseo es que tengamos inteligencia y conocimiento de sus planes para la iglesia y para la vida futura.

Veamos ahora lo que nos dice el versículo 9: “dándonos a conocer el misterio de su voluntad, según su beneplácito, el cual se había propuesto en sí mismo”.  Pablo, no afirma que la voluntad de Dios sea secreta como enseñaban las religiones del Asia Menor, para las cuales las expectativas divinas estaban radicalmente escondidas de todos, a excepción de algunos iluminados  El “misterio” del apóstol consiste en la revelación de un componente del plan de Dios para que todos puedan entenderlo (3 2-13).

Específicamente, supone el cumplimiento del plan divino de “reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos” (v.10a). Al final de la historia de este mundo, Dios reunirá a los creyentes en el reino milenario que aquí se llama “La dispensación del cumplimiento de los tiempos”, como alusión que la historia llegara a su fin (Apocalipsis 20:1-6). Después de esto, Dios reunirá todas las cosas en él mismo para el futuro eterno, a partir del cielo nuevo y tierra nueva (Apocalipsis 21:1 y siguientes). El nuevo universo quedara unificado por completo bajo el señorío de Cristo. (1 Corintios 15:27-28; Filipenses 2:10-11).

 

Conclusión: Con la muerte de Jesús en la cruz del monte calvario, y su posterior resurrección, que marca un hito histórico; la eterna redención. Esto permite que a hombres como el Apóstol Pablo le sea revelado misterios ocultos que tenían que ver con lo que Dios tenía planificado para los que íbamos a creer  y ser parte de algo nuevo que se llama “Iglesia”. Nos damos cuenta que Dios en Cristo Jesús nos tenía elegido y predestinado para ser adoptados como hijos suyos para gozar la eternidad sin fin. ¡Gloria a Dios por las riquezas de su gracia!

 

Nota : Cualquier consulta de la lección, la puede realizar a la comisión encargada Año 2020

Pr.Jorge Andulce P. (3°Viña del Mar) - Pr.Manuel Díaz B. (Santiago Centro)

Pr.Claudio Cisternas C. (5°Puente Alto)  -   Pr. Alvaro Vega N. (2°Quilpué)

 

 

 

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