Escuela Dominical

domingo 26 de julio del 2020 Gálatas 6:1-5Santiago 5:20

RESTAURANDO CON AMOR

Lección: Gálatas 6:1-5
Texto: Santiago 5:20

  • RESTAURANDO CON AMOR

Introducción: El apóstol ya ha mencionado el contraste que hay entre las obras de la carne y el fruto del Espíritu y concluye, que hay que andar en el Espíritu. Pero, ¿qué significa andar en el fruto del Espíritu? Algunos podían interpretar de una manera mística. Podían razonar que eran experiencias personales que alguien podía tener, y no tenían nada que ver con relaciones con otras personas. Pablo, escribe esta porción, para argumentar todo lo contrario. El fruto del Espíritu, tiene mucho que ver con el caminar en este mundo, y también con el trato que damos a los demás.

 

Desarrollo: Aquí se nos exhorta a tratar con mansedumbre y humidad a cualquier hermano que “fuere sorprendido en alguna falta” (v.1a), es decir que caiga por debilidad en algún pecado del que se consideraba preservado. El vocablo griego  es “paratopma”, caída, la cual puede ser inesperada y se distingue de transgresión, que se supone intención deliberada. La exhortación va dirigida a lo que “son espirituales”, es decir, a los creyentes que  conforme al apóstol ha repetido en el capítulo 5 caminan por el Espíritu, no por la carne. A estos creyentes, se les dice, que tienen que restaurar al hermano, a quien la tentación de caer lo ha tomado por sorpresa (¿descuido?). “Restaurar” (griego katartizo). Es el mismo término que se emplea para designar la colocación  en su debido sitio un hueso, que se había dislocado. ¿De qué forma debe ser la restauración?, “con espíritu de mansedumbre”. Es muy difícil que el que anda por la carne, que es legalista actué con misericordia. Ya dijimos que la mansedumbre es fruto del Espíritu (5:23) y consecuencia necesaria de una genuina humidad (Efesios 4:2). “Considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado”. El que hace la corrección, debe vigilarse a sí mismo, no debe perderse de vista “así mismo”, pues el mismo no está inmunizado y podría en otra ocasión hallarse en la misma situación en que se halla aquel a quien corrige. Esto mismo, a de inducirle con mayor motivo, a conducirse con humildad y mansedumbre al corregir a otros. Es frecuente el caso, de quienes critican con durezas los pecados ajenos, y suelen caer, sin tardar mucho, en los mismos pecados u otros más graves.

En este mismo contexto de espiritualidad practica (ver 5:13b), el apóstol pasa a la exhortación “Sobrellevad los unos las carga de los otros (v.2a). “Cargas” se refiere a fracasos, tentaciones, pruebas e infortunios. En lugar de mantenernos a distancia y lanzar críticas, deberíamos ponernos al lado del hermano con problemas  o angustias, en todas las formas posibles.

No es de extrañar que Pablo dijera “y cumplid así la ley de Cristo” (v.2b), pues la ley de Cristo es el amor (Juan 13:34-35; Gálatas 5:14). Solamente el amor alivia el peso tanto propio como ajeno. Aquí entran en juego las matemáticas de Dios. Una carga de esta clase compartida por otro hermano con amor, no supone la mitad del peso para cada uno, sino la pérdida total de peso, por  cuanto ya no lleva sobre los hombros, sino en el corazón que aligera todos los pesos.

Pablo, continua diciéndonos “Porque él se cree ser algo, no siendo nada, a sí mismo se engaña” (v.3). El que está satisfecho de sí mismo, el que piensa que es algo, y no necesita la ayuda de sus hermanos en algunas cargas que pueda tener, y cree que el mismo es lo suficientemente capaz para hacerlo todo, ese tampoco tendrá corazón para sus hermanos agobiados. Porque lo que nos hace que seamos tiernos y ayudadores, humildes y amables con otros, es el darnos cuenta que no somos nada, y de que también necesitamos a nuestros hermanos. Así que estos autosuficientes, “se engañan a sí mismos”, pues la opinión que tienen de sí mismos, les conduce al error con que se engañan ellos mismos  (Romanos 12:3).

“Así que, cada uno someta a prueba su propia obra, y entonces tendrá motivo de gloriarse solo respecto de sí mismo y no en otro” (v.4). Esto parece ser una advertencia en contra del hábito de compararnos con otros, y de encontrar causa para satisfacción. El apóstol observa que ante el Tribunal de Cristo seremos examinados individualmente, y no en comparación con otros. Por ello, deberíamos tener cuidado de nosotros mismos, de modo que podamos regocijarnos en nuestra obra más que en los fracasos de otros. (ver 2 Corintios 10:12-18).

“Porque cada uno llevara su propia carga” (v.5).  Viendo la palabra carga y comparándola con el v.2 (sobrellevad los unos las cargas de los otros…), el v.5 afirma que cada uno lleve su propia carga. Esta aparente contradicción se puede aclarar por la palabra “carga” en griego, en el v.2 es “Baros” y tiene el significado de una carga pesada que es muy difícil de llevar. En algún tiempo de nuestra vida vendrán tentaciones o problemas que serán muy difíciles, por esta razón como creyentes tenemos que estar dispuestos a buscar ayuda en nuestros hermanos. La palabra griega para carga en el v.5 es “Fortion”, y tiene el significado de un paquete pequeño que un soldado romano llevaba cuando marchaba. El significado en este versículo, es que todo cristiano que tiene una responsabilidad con Dios, que no puede compartir con otros, es la cuenta de responsabilidad ante el Tribunal de Cristo (comparar con Romanos  14:10; 2 Corintios  5:10).   

 

Conclusión: Todos los creyentes que componemos una congregación estrechamos lazos hermanables, y somos llamados a cuidarnos unos a otros. A veces, sucede que alguno tropieza, y puede ser fácil entrar a juzgarle, pero, cuando está el amor de Cristo derramado en nuestros corazones  y andamos en el Espíritu, es nuestro deber restaurarle con mucha paciencia, mansedumbre y humildad, considerándonos a nosotros mismo, ya que nadie está libre de tropezar. “Sepa que el que haga volver al pecador de su mal camino, salvará de muerte un alma, y cubrirá multitud de pecado” (Santiago 5:20).

 

 

Nota : Cualquier consulta de la lección, la puede realizar a la comisión encargada Año 2020

Pr.Jorge Andulce P. (3°Viña del Mar) - Pr.Manuel Díaz B. (Santiago Centro)

Pr.Claudio Cisternas C. (5°Puente Alto)  -   Pr. Alvaro Vega N. (2°Quilpué)

 

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