Escuela Dominical

domingo 19 de julio del 2020 Gálatas 5:22-26Efesios 5:9-10

EL FRUTO DEL ESPIRITU

Lección: Gálatas 5:22-26
Texto: Efesios 5:9-10

  • EL FRUTO DEL ESPIRITU

Introducción: En contraste con las obras de la carne, está la manera de vivir sin dobleces, llamada “el fruto del Espíritu”. Este se produce, en los hijos de Dios, a medida que permiten que el Espíritu dirija y ejerza tal influencia en su vida, que destruyen el poder del pecado, sobre todas las obras de la carne, y caminan en comunión con Dios.

 

Desarrollo: En contraste con “las obras de la carne”, Pablo describe ahora “el fruto del Espíritu”. Aquí no hay obra, sino actuación de nuestro espíritu regenerado e impulsado por el Espíritu Santo, por lo que Pablo lo llama “fruto”, y comienza a desarrollarse o crecer si  “permanecemos en Cristo” (Juan 15:1-5). Las obras de la carne eran muchas, porque, al ser efecto de nuestro extravió por multitud de caminos  (Isaías 53:6), son desintegradoras, mientras que el fruto es uno solo, como un racimo de santas disposiciones que brotan y se desarrollan al mismo nivel; en otras palabras, al crecer el amor, crecen también el gozo , la paz, la bondad, etc. Esta especie de racimo que es el “fruto del Espíritu”, es que en el  racimo de uva todos los frutos son parte de una sola unidad, y todas las virtudes están  en unidad en la vida del creyente. El fruto del Espíritu contiene nueve virtudes; estas virtudes se pueden subdividir en 3 grupos de 3, veamos:

a) Las 3 primeras verdades tiene que ver al cristiano en su relación con Dios  (amor, gozo, paz).

b) La segunda parte  de las virtudes tiene que ver al cristiano en relación con los otros en su vida social  (paciencia, benignidad y bondad).

c) Esta tercera parte de las virtudes tiene que ver al cristiano en relación consigo mismo (fe, mansedumbre, templanza).

“EL AMOR”  (ágape), es la primera virtud que el apóstol menciona porque es el fundamento para las otras virtudes,  Dios es amor y ama al mundo (1 Juan 4:8; Juan 3:16). Fue por el amor no egoísta e incondicional de Jesús que el vino a morir por la humanidad,  y debe ser el amor que el creyente debe manifestar cuando está  lleno del Espíritu Santo. La segunda virtud es el “GOZO”, una felicidad basada en promesas divinas que no cambian y realidades espirituales eternas. Es una conciencia de bienestar experimentada por la persona que sabe que todo está bien en su vida por virtud de su relación con el Señor (1 Pedro 1:8).  El gozo no es siempre producto de circunstancias favorables. Ocurre aun en las situaciones más dolorosas y severas (Juan 16:20-22). Tercera virtud es la “PAZ”, la calma intensa que viene como resultado de la confianza total en la relación de salvación con Cristo. La forma verbal denota la suma perfecta de todas las cosas y se refleja en la noción de “tenerlo todo”. Como el gozo, la paz no tiene que ver con las circunstancias temporales, sino de Dios que trabaja para el bien (Juan 14:27; Romanos 8:28).

El segundo grupo de virtudes tiene que ver en relación del creyente en torno a los otros en su vida social. Aquí encontramos la “PACIENCIA” (griego, makrothumia), se refiere a la capacidad para soportar ataque infligidos por otros y la disposición tranquila para aceptar situaciones irritantes o dolorosas (Efesios 4:12; Colosenses 3:12; 1 Timoteo 1:15-16). “BENIGNIDAD”, es gentileza, amabilidad, quizá mejor expresada en la actitud del Señor para con los niños (Marcos 10:14), y  en el trato amable con todos los creyentes  (Mateo 11.28-29; 19:13-14; 2 Timoteo 2:24). La tercera virtud de este segundo grupo es, “BONDAD”. Esta palabra tiene 2 significados: uno es ser justo de alma, y el segundo una acción que impulsa a hacer el bien a los otros sin que se lo merezcan. Es mejor traducir la palabra bondad como “hacer el bien”. Pablo, les exhorta más adelante en esta epístola a hacer el bien a todos: “Así que, según tengamos oportunidad hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe (Gálatas 6:10). Un ejemplo de bondad lo presenta Lucas 10:25-37 (parábola del buen Samaritano). 

Las tres últimas virtudes, tienen que ver con el cristiano en sus relaciones consigo mismo. La primera de ellas es la “FE”, también se traduce “fidelidad” y se refiere conducirse como una persona leal y digna de confianza (Filipenses 2:7-9;  1 Tesalonicenses 5:24;  Apocalipsis 2:10) “MANSEDUMBRE” (v.23), es una actitud de humildad y amabilidad que se somete con paciencia a pesar de la ofensa,  sin deseo de venganza o retribución. Es asumir un puesto subordinado, como lo hizo Jesús cuando lavo los pies de sus discípulos  (Juan 13:1-17). “TEMPLANZA”, también se conoce como dominio propio y se refiere  a la restricción de las pasiones y de los apetitos (1 Corintios 9:25;  2 Pedro 1:5-6).

“Contra tales cosas no hay ley” (v.23 b). Si un cristiano anda en el Espíritu y manifiesta su fruto, no necesita una ley externa para producir las actitudes y la conducta que agradan a Dios (ver Romanos 8: 4). “Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos” (v.24). El crucificar tiene que ver con dar muerte o ejecutar a una persona. Todas las referencias de crucifixión tienen que ver con la muerte de Jesús excepto en 4 ocasiones. La primera tiene que ver con Romanos 6:6, donde Pablo afirma que al ser justificados nuestro viejo hombre, fue crucificado junto con él (las otras 3 restantes en este libro). Lo que Pablo quiere decir es que la ley y la carne no tiene nada que ver en la vida del creyente, por simple razón, que la cruz de Cristo salva al hombre, y mata o crucifica la carne, y así, elimina el dominio de la ley sobre el cristiano. Las pasiones y deseos están muertos en el sentido que ya no tienen dominio de mantenernos esclavizados como antes de aceptar a Cristo. Como cristianos todavía tenemos la capacidad de pecar, pero hemos sido liberados del poder del pecado y no debemos dejarnos dominar por él.

“Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu” (v.25). “El vivir en el Espíritu” es la raíz y el corazón de la vida cristiana. “el andar en el Espíritu”, es la manifestación de esa vida espiritual. El fruto del Espíritu, es la evidencia del carácter cristiano (Romanos 8: 4).

Termina la lección con el versículo 26. “No nos hagamos vanagloriosos, irritándonos unos a otros, envidiándonos unos a otros”. Pablo hace un llamado de atención, ya que encontramos en este versículos 3 cosas negativas que los gálatas estaban experimentando (la vanagloria, la irritación o provocación y la envidia) manifestaciones típicas de quienes caminan por la carne y no por el poder del Espíritu.

 

Conclusión:  Juan, en su evangelio escribe en el Capítulo 15:4 “permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros si no permanecéis en mi”. Después que uno cree en Cristo y es perdonado, recibe la vida eterna y el poder para permanecer en él. Una vez que recibe ese poder, uno debe aceptar su responsabilidad en la salvación y en Cristo. Así el fruto del Espíritu, con sus virtudes será manifiesto en nuestra vida para la gloria de Dios Padre.

 

Nota : Cualquier consulta de la lección, la puede realizar a la comisión encargada Año 2020

Pr.Jorge Andulce P. (3°Viña del Mar) - Pr.Manuel Díaz B. (Santiago Centro)

Pr.Claudio Cisternas C. (5°Puente Alto)  -   Pr. Alvaro Vega N. (2°Quilpué)

 

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