Escuela Dominical

domingo 12 de julio del 2020 Gálatas 5:16-21Romanos 8:5-6

LAS OBRAS DE LA CARNE

Lección: Gálatas 5:16-21
Texto: Romanos 8:5-6

  • LAS OBRAS DE LA CARNE

Introducción: Todo cristiano tiene  dos naturalezas, la pecaminosa que recibimos de Adán, y la naturaleza espiritual, que recibimos de Dios cuando aceptamos a Jesucristo como salvador personal, y el Espíritu Santo viene a hacer morada en nuestro corazón. Estas dos naturalezas, se oponen entre sí en deseos y propósitos. La naturaleza vieja quiere satisfacer sus deseos carnales y la espiritual quiere agradar a Dios. En esta lección, veremos las manifestaciones (obras) de la carne, dejando para la próxima lección, “el fruto del Espíritu”.

 

Desarrollo: Acá, el apóstol Pablo, va a contrastar el vivir bajo la vida controlada por el Espíritu, y los deseos y pasiones de la naturaleza humana pecadora. “Digo, pues: Andad en el Espíritu” (v.16a). Todos los creyentes tienen en su interior la presencia del Espíritu Santo, el que mora en ellos (ver Romanos 8:9; 1 Corintios 6:19-20). Este poder le permite vivir de forma agradable a Dios. “Andad”, indica una acción continua o estilo de vida habitual. También, andad indica progreso (crecimiento), pues a medida que el creyente se somete al control del Espíritu y en obediencia, responde a los mandatos básicos de Las Escrituras, crece en su vida espiritual (Romanos 8:13; Efesios 5:18; Colosenses 3:16). “y no satisfagáis los deseos de la carne” (v.16b). Es decir, no satisfagáis al hombre natural. “Carne” no solo tiene que ver con el físico, sino, con la mente, la voluntad y las emociones, porque todas están sujetas igual al pecado. Se refiere en general a nuestra condición humana no redimida.

“Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el deseo del Espíritu es contra la carne” (v.17a). El Espíritu y la carne, están en constante conflicto. Dios, podría haber quitado la naturaleza carnal de los creyentes en el momento de su conversión, pero, decidió no hacerlo. ¿Por qué? Quería mantenerlos continuamente conscientes de su propia debilidad, quería mantenerlos continuamente dependiente de Cristo, su sacerdote y abogado; y hacer que diesen incesantes alabanzas a aquél que los salvo. En lugar de quitar la vieja naturaleza, Dios nos dio su propio Santo Espíritu, para que morase en nosotros. El Espíritu de Dios y nuestra carne están en perpetua guerra, y seguirán estándolos hasta que seamos llevados al hogar celestial. La parte del creyente en este conflicto es rendirse al Espíritu. Este conflicto entre  el espíritu y la carne sucede cuando hay doble ánimo (Santiago 1:8; 4:8). Este conflicto, se analiza en Romanos 8:1,5-6 “Ahora ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme  a la carne, sino conforme al Espíritu. Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu, Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz”.

“Pero si sois guiados por el Espíritu, no estay bajo la ley” (v.18). Dos alternativas claras que se excluyen mutuamente.  Usted puede vivir por el poder del Espíritu Santo, lo cual trae como resultado una conducta justa y actitudes espirituales (ver los versículos 22-26), o conforme a la ley, que solo puede producir conductas y actitudes injustas (Ver versículos 19-21) (Comparar con 1 Corintios 15: 56).

En los versículos 19 al 21, se describen pecados que caracterizan a toda la humanidad no redimida, que vive bajo los mandatos impotentes de la ley, lo cual solo produce iniquidad, aunque no toda persona  manifiesta todos estos pecados, ni los exhibe con la misma intensidad. La lista de Pablo no es exhaustiva, pero abarca tres aéreas fundamentales de la vida humana: sexualidad, religión y relaciones humanas (hay otras listas, ver Romanos 1:24-32; 1 Corintios 6:9-10).  Dice el versículo 19: “Y manifiestas son las obras de la carne, que son:”, aquí nombra 4 pecados, veamos

1.- “adulterio”, que es la infidelidad a la relación matrimonial.

2.- “fornicación”, la palabra griega es “porneia” de la cual se deriva “pornografía. Fornicación, se refiere a toda actividad sexual ilícita.

3.- “Inmundicia” (impureza) (griego “akatharsia”), es mal moral, sensualidad (Romanos 1:24; 2 Corintios 12:21; Efesios 4:19), está asociado al adulterio y la fornicación.

4.- “Lascivia”, una desvergonzada conducta involucrando la ausencia de freno, se asocia con dar rienda suelta a las pasiones sexuales más bajas.

El versículo 20 presenta 9 pecados, he aquí algunos: a) Idolatría, no es solo el culto a los ídolos, sino también  la inmoralidad que acompaña al culto a los demonios. b) Hechicería,  (griego, pharmakeia)  de la cual deriva “farmacia”, cuyo significado original aludía a medicinas en general, pero llego aplicarse a las drogas que alteraban la mente, así como la práctica del ocultismo, la brujería y la magia. c) Enemistades. d) Pleitos. e) Celos. f) Iras. g) Contiendas. h) Disensiones. i) Herejías. Muchos de estos pecados que se manifiestan en el área de las relaciones humanas tiene que ver con alguna forma de enojo corrupto. Las “enemistades” resultan en “contiendas” (pleitos), los “celos” (resentimiento odioso) resultan en “iras” (explosiones súbitas e incontroladas de hostilidad.

Las siguientes 4 manifestaciones, representan la animosidad entre individuos y grupos, y son: “envidias, homicidios, borracheras, orgias (v.21a). “La envidia”, es el desagrado ante el éxito o la prosperidad de otro, “los homicidios”, son el acto de dar muerte a otros de forma ilegitima. “Las borracheras”, se refiere a la embriaguez causada por bebidas fuertes, “orgias”, son reuniones desenfrenadas buscando diversión acompañadas de borracheras. “Los que practican tales cosas no heredaran el reino de Dios” (v.21b). Cuando dice “practican”, no está hablando de un pecado, sino de un hábito, un vicio. La práctica continua de la obras de la carne, revela profundas actitudes de rebeldía contra Dios. Los no regenerados, no heredaran el reino de Dios. A este reino, solo irán los redimidos que viven bajo el señorío de Cristo.

 

Conclusión: No hay fuerza humana, que pueda doblegar o quebrar definitivamente el dominio, y el control que esa vieja naturaleza contaminada por el pecado mantiene sobre los pecadores. Los métodos humanos, y los consejos de personas bien intencionadas, solo podrán producir un alivio, una sensación momentánea de una aparente liberación. Si el hombre quiere vencer, solo tiene una esperanza, y esta se encuentra en Dios. El Espíritu Santo, puede imponer su dominio en esa lucha, cuando la persona se somete a su creador. Si usted ya tiene una relación con Dios, puede acercarse a su Padre celestial y someterse a él, consciente de su debilidad e impotencia, para liberarse de fuerzas tan influyentes. Solo Dios puede restaurar a una vida que le agrade a él, disfrutando por el poder del Espíritu Santo, de la libertad con que Cristo nos hizo libres.

 

Nota : Cualquier consulta de la lección, la puede realizar a la comisión encargada Año 2020

Pr.Jorge Andulce P. (3°Viña del Mar) - Pr.Manuel Díaz B. (Santiago Centro)

Pr.Claudio Cisternas C. (5°Puente Alto)  -   Pr. Alvaro Vega N. (2°Quilpué)



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