Escuela Dominical

domingo 05 de julio del 2020 Gálatas 5:7-151° Pedro 2:15-16

Corriendo bien

Lección: Gálatas 5:7-15
Texto: 1° Pedro 2:15-16

  • Corriendo bien

Introducción: Roan Sloan, supuesto fondista inglés, llego tercero en la maratón de Kiedler en el norte de Inglaterra con un tiempo de 2 horas y 51 minutos para los 42kilómetros.  Luego de subir al pódium y recibir la premiación correspondiente, vino la reacción de los que quedaron atrás, argumentando que no lo vieron adelantarlos. Al escuchar estos comentarios de los demás atletas, Sloan manifestó que eran ridículas sus sospechas, sin embargo, no soporto la presión y confesó la verdad. Había tomado un bus en el Kilómetro 32, que había puesto la organización para los espectadores y que se dirigía a la meta, bajando unos metros antes. La vergüenza, las burlas y la pérdida del premio, fueron los resultados de hacer trampa. La carrera cristiana es de largo aliento, y debemos tener cuidado, pues tiene reglas, y las trampas, desvíos y cosas semejantes, nos pueden privar del premio eterno ya que el Juez justo todo lo ve.

Desarrollo: Pablo, compara la vida de fe de los gálatas con una carrera, figura que el apóstol uso con frecuencia. Para él, es una carrera que demanda seguir reglas y disciplina, es terminar bien y así obtener un galardón (1 Corintios 9:24-27; Gálatas 2:2; Filipense 3:13-14; 2 Tesalonicenses 4:7). Los Gálatas “corrían bien” (v.7a) porque, obedecían a la verdad, esto es, seguían por el camino que les había trazado la predicación del Evangelio de labios de Pablo. ¿Quién los estorbo, para no obedecer a la verdad? (v.7b), Los judaizantes, falsos enseñadores legalistas, con sus doctrinas perniciosas estaban impidiendo y desviándolos del camino trazado. La verdad no solo ha de ser creída, sino obedecida; ha de ser recibida no solo en la luz que ofrece, sino, en el amor y el poder que suministra. 

“Esta persuasión no procede de aquel que os llama” (v.8). Por el contrario, estaban diciendo “No” al que los llamó (Jesús) y “Si” al diablo (1:6; 1 Tesalonicenses 2:12).  La persuasión que procedió de Dios, es decir, el evangelio puro predicado por Pablo, no tenía nada que ver con la circuncisión. Enseguida, el apóstol les escribe “Un poco de levadura leuda toda la masa” (v.9) La levadura es en Las Escrituras, un símbolo común del mal. Aquí, es la malvada doctrina de los judaizantes. La tendencia natural de la levadura es afectar toda la masa. Quizás, eran unos pocos los que se habían dejado fascinar (o embrujar) como dice en 3.1, pero, el peligro de contagiar era evidente, y cuanto más cuando aquí se trataba de un punto doctrinal vital, no de un punto de vista moral como en Corinto (1 Corintios 5: 6-7). El dicho dice “una sola manzana podrida corrompe todas las manzanas del cajón”.

Pablo, estaba confiado en que los Gálatas rechazarían a los falsos profetas, ya que les dice: “Yo confió respecto de vosotros en el Señor, que no pensaréis de otro modo” (v.10a). Casi siempre la pequeña minoría tiene un cabecilla o cacique, pues agrega “más el que os perturba llevará la sentencia” (v.10b), sin nombrarlo,  como en otras ocasiones (1 Timoteo 1:20; 2 Timoteo 2:17), y como lo hizo Juan (3 Juan 9-10), pero, los hermanos sabían de quien hablaba “quienquiera que sea” (v.10c), es decir,  por muy distinguido que fuese en su propio circulo, como en la iglesia, sea grande (1:8) o pequeño. Recordemos la advertencia solemne de Jesús contra los que hiciesen tropezar a uno de estos pequeños desviándolos del camino (Mateo 18:6-7).

Parece que los judaizantes habían afirmado que Pablo estaba de acuerdo con sus enseñanzas, es decir, predicaba la circuncisión “y yo, hermanos, si aún predico la circuncisión, ¿por qué padezco persecución todavía?” (v.11a), quizás aludiendo tal vez al episodio de Hechos 16:3 cuando circuncidó a Timoteo. Pero, él insiste en que si predicará la circuncisión, como algo necesario para la salvación, no habría razón para que los judaizantes lo persiguieran en lugar de apoyarlo. “En tal caso sea quitado el tropiezo de la cruz” (v.11b). Si se predicase la circuncisión, la Cruz no ofendería tanto (1 Corintios 1:18-24; Romanos 9:33). El odio contra Pablo, surgió precisamente del “escándalo de la Cruz”, que colocaba a judíos y gentiles en el mismo plano en cuanto a salvación, esto suponía la nulidad de la circuncisión como base de una bendición especial.

“¡Ojala se mutilasen los que os perturban!” (v.12). “Mutilasen”, esta expresión griega se empleaba para aludir a la castración, como la que se practicaba en el culto a Cibele (diosa de origen frigio) en Pesinonte ciudad gálata), cuyos sacerdotes se hacían eunucos a sí mismos. Pablo, establece con ironía que como los judaizantes insistían tanto en la circuncisión como medio para agradar a Dios, debería llegar a ese mismo extremo de devoción religiosa y castrarse por completo.

En los siguientes versículos tenemos condensado la descripción de la genuina libertad cristiana, pues comienza diciendo: “Porque  vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros” (v.13). Pablo, hace una distinción entre la libertad para pecar, y la libertad para servir. La libertad para pecar, no es libertad, nos esclaviza a Satanás, a otros, o a nuestra propia naturaleza pecaminosa. Los cristianos, por el contrario, no debiéramos ser esclavos del pecado, porque tenemos la libertad para hacer lo correcto y glorificar a Dios, por medio del servicio amoroso a otros.

Y agrega el apóstol, “Porque toda la ley en esta sola palabra se cumple: Amaras a tu prójimo como a ti mismo” (v.14). A primera vista parece extraño que Pablo introduzca aquí “la ley”, después de haber enfatizado a lo largo de toda la Epístola, que los creyentes, no están bajo esta. Pero, no está apremiando a sus lectores a que vuelvan a la ley, sino que les está mostrando lo que la ley demandaba. Lo que no podía producir, es precisamente, lo que brota del ejercicio de la libertad cristiana, ya que los aspectos éticos de la ley del Antiguo Testamento, son los mismos del evangelio del Nuevo Testamento, como lo indica la cita de Levítico 19:18  (ver también Mateo 19:19; 22: 39, Marcos 12:31; Romanos 13:8-10).

El legalismo, lleva invariablemente a las pendencias, y así había pasado en Galacia. ¡Qué extraño! Tenemos a personas que quería estar bajo la ley. La Ley  exige que el hombre  ame a su prójimo. Pero, había sucedido al revés. Nos dice Pablo en este último versículo de la lección: “Pero si os mordéis  y os coméis unos a otros, mirad que también no os consumáis unos a otros”. (v. 15). La imagen corresponde a animales salvajes que se atacan y devoran entre sí, una demostración grafica de lo que sucede en el cuerpo espiritual, si sus creyentes no se aman y sirven unos a otros.

Conclusión: “Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puesto los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe…” (Hebreos 12:1-2a). El  Señor, nos salvó por misericordia, nos hizo servidores suyos y nos puso en la carrera cristiana, por lo que debemos examinar constantemente, si la senda es recta y agradable a aquél que nos llamó, sirviendo también a los demás  “Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto te salvaras a ti mismo y a los que te oyeren”.

 Nota : Cualquier consulta de la lección, la puede realizar a la comisión encargada Año 2020

Pr.Jorge Andulce P. (3°Viña del Mar) - Pr.Manuel Díaz B. (Santiago Centro)

Pr.Claudio Cisternas C. (5°Puente Alto)  -   Pr. Alvaro Vega N. (2°Quilpué)

 



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