Escuela Dominical

domingo 21 de junio del 2020 Gálatas 4:21-31Romanos 9:7-8

Esclavos y Libres

Lección: Gálatas 4:21-31
Texto: Romanos 9:7-8

  • Esclavos y Libres

Introducción: Entre la Ley y la gracia debe haber una diferencia muy clara para cualquier cristiano, especialmente para aquellos que llevan un tiempo congregándose e instruyéndose, pero aun así, hay siempre una tendencia a confundir ambas cosas. Son tan opuestas como la luz y la oscuridad, y tan irreconciliables como el fuego y el agua. En Galacia habían entrado solapadamente judaizantes que estaban confundiendo la libertad en Cristo que tenían los creyentes. En la presente lección Pablo contrasta alegóricamente los dos pactos, la Ley que da hijos para esclavitud y la gracia (dada a través de la promesa) que trae libertad y salvación eterna personificados en Sara y Agar y los hijos de ambas (Ismael e Isaac).

 

Desarrollo: Ya que los judíos ensalzaban tanto a Abraham, e insistían que los creyentes  debían seguir su ejemplo circuncidándose. Pablo, pasa a la historia domestica de Abraham, para mostrar que el legalismo es esclavitud, y no se puede mezclar con la gracia. Veamos la ilustración alegórica que nos presenta Pablo, respecto de  Agar y Sara en la presente lección.

“Decidme, los que estáis bajo la ley: ¿no habéis oído la ley? (v.21). Pablo va a citar del libro del Génesis (acerca de Abraham), pero debemos tener en cuenta que todo el Pentateuco, era comúnmente admitido como “Ley”. Enseguida, les presenta la historia bien conocida de los dos hijos que tuvo Abraham. Fueron más hijos, pero, al apóstol le interesan estos dos para su argumentación (los dos primeros) que sigue. “Uno de la esclava” (Ismael) cuya madre es Agar, el otro (Isaac) que nació “de la libre” (v.22), esto es la verdadera esposa: Sara. Pero, la diferencia fundamental entre los dos hijos no radica, sin embargo, en el carácter de las respectivas madres, sino que “el de la esclava nació según la carne” (v.23a), es decir, según las  leyes naturales y motivados por la falta de fe de Abraham y Sara, “más el de la libre por la promesa” (v.23b), ya que no solo era estéril de siempre, sino que cuando concibió a Isaac, además, de cumplirse la promesa de Dios, hubo una intervención doblemente milagrosa (Ver Génesis 17:15-17; 18:10-14; 21:1-5).

En los siguientes versículos, Pablo utiliza personajes y lugares históricos del Antiguo Testamento, para ilustrar una verdad espiritual para sustentar el contraste entre la ley y la gracia, y dice: “pues estas mujeres son los dos pactos” (v.24). Agar representa el de la ley, el pacto que se promulgo en el Sinaí y  corresponde a la Jerusalén actual (en tiempo de Pablo, esto  es, antes de su destrucción el año 70 de nuestra era), y engendra hijos para esclavitud,  pues la Ley hace esclavos (v.3). La libre (Sara ), aunque no se menciona por su nombre representa el pacto de gracia, incluido en la promesa hecha a Abraham, y corresponde, al monte Sion, tipo de la Jerusalén de arriba, libre y madre de hijos libres.

“Porque Agar es el monte Sinaí en Arabia”  (v.25a). El monte Sinaí estaba y está en Arabia, por lo que la Ley se dio en un lugar no incluido en la Tierra Prometida y, por lo tanto, sin espacio para la libertad. Pero ¿qué tiene que ver Agar con el monte Sinaí? La respuesta es sencilla, un analista dijo: “La Ley se dio en un monte que es de Arabia, y Agar caminó desterrada por el desierto de Arabia”. En el Salmo 83:6  se ve a los “agarenos”, epíteto con el que también se describe hoy a los árabes, estos agarenos descendientes de Agar habitaban (1 Crónicas 5:10) en el territorio que hoy corresponde al reino árabe de Jordania.

Pablo agrega; “corresponde a la Jerusalén actual, pues ésta, junto con sus hijos está en esclavitud” (v.25b), a pesar de que la Jerusalén del tiempo de Pablo estaba ya dentro de la Tierra Prometida, dice de ella que junto con sus hijos (judíos inconversos y judaizantes) está en esclavitud. Por aferrarse todavía a la Ley, la cual, solo proporciona maldición (3:10), prisión (3:23) y esclavitud (4:3).

Mas la Jerusalén de arriba, la cual es madre de todos nosotros, es libre” (v.26) Aquellos que son ciudadanos del cielo (Filipenses 3:20) son libres de la Ley, las obras  y la servidumbre propias del pacto mosaico, así como de todos los esfuerzos continuos, e inútiles para agradar a Dios en la carne. A diferencia de la esclavitud de los hijos de Agar, los creyentes en Cristo son libres (Ver 5:1; Isaías 61: 1;  Juan 8:36;  Romanos 6:18, 22; 2 Corintios 3:17).

El versículo 27 es una cita de Isaías 54:1; y es una predicción de que los hijos de la ciudad celestial serán más numerosos que los de la Jerusalén terrenal. De Sara que fue estéril (hasta el nacimiento de Isaac) procedieron más descendientes que los que procedieron de Agar. Pablo, está diciendo en esta alegoría, que Dios en la época de la gracia, estaría salvando a más miembros de la familia humana, que los que había salvado por medio del sistema de sacrificios, de la época de la ley de Moisés. “Así que hermanos, nosotros como Isaac somos hijos de la promesa” (v.28). Así como Isaac heredó las promesas hechas a Abraham (Génesis 26:1-3), los creyentes también son depositarios de las  promesas divinas de redención (1 Corintios 3:21-23;  Efesios 1:3), de tal manera los verdaderos creyentes nacen no de voluntad de varón ni de la voluntad de la carne, sino de Dios. Lo que cuenta no es la descendencia natural, sino el nacimiento milagroso y divino por la fe en el Señor Jesús.

Y como en aquel tiempo “el nacido, según la carne”, (Ismael) se burlaba (Génesis 21:7-8) del que nació bajo la promesa (Isaac), así también ahora. Los esfuerzos de los judaizantes de someter a los Gálatas a la ley mosaica, era semejante, y siempre ha sido cierto que los nacidos de la carne han perseguido a los nacidos “según el Espíritu” (v.29b)

“Mas  ¿qué dice la Escritura? Echa fuera a la esclava…..”(v.30), cita de Génesis 21:10, para ilustrar que quienes tratan de ser justificados con base en guardar la ley, serán echados  para siempre de la presencia de Dios  (Mateo 8:12; 22:12; 25:30;  2 Tesalonicenses 1:9). Termina esta porción, diciendo el escritor “De manera hermanos que no somos de la esclava sino de la libre” (v.31).

 

Conclusión: La Ley a la verdad, es santa, y el mandamiento santo, justo y bueno. La Ley venia de Dios, era espiritual (Romanos 7:14), pero no tenía el poder de regenerar al hombre, por lo que este, estaba sujeto a la ley, y si fallaba en algún acápite, el rigor de esta se dejaba caer sin misericordia, estaba esclavizado,  además lleno de ritos y ceremonias que no podían cambiar su conducta. Jesús, vino a buscar  y a salvar lo que se había perdido; a aquellos que estaban muertos en delitos y pecados y que eran esclavos de concupiscencias.  La muerte en la cruz trajo redención, sellando un nuevo pacto, y a todos los que creen en su nombre, es decir, en el nombre de Jesús, les dio potestad de ser Hechos hijos de Dios, siendo adoptados en la familia celestial, dejando atrás la esclavitud, además el Espíritu Santo viene a hacer morada en su corazón dándole poder para mantenerse libre, libre de la esclavitud del pecado y de la muerte.

 

 

Nota : Cualquier consulta de la lección, la puede realizar a la comisión encargada Año 2020

Pr.Jorge Andulce P. (3°Viña del Mar) - Pr.Manuel Díaz B. (Santiago Centro)

 Pr.Claudio Cisternas C. (5°Puente Alto)  -   Pr. Alvaro Vega N. (2°Quilpué)

 

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