Escuela Dominical

domingo 07 de junio del 2020 Gálatas 4:1-7Efesios 1:7

De esclavos a hijos de Dios

Lección: Gálatas 4:1-7
Texto: Efesios 1:7

  • De esclavos a hijos de Dios

 

Introducción: En esta lección, vemos como Pablo expande la analogía de un hijo que alcanza la mayoría de edad (3: 24-26), para establecer un contraste entre la vida de los creyentes antes de su salvación (como niños o infantes y siervos), y la vida de cada uno de ellos después de la salvación (como adultos e hijos). Tanto los lectores judíos como gentiles de Pablo podían entender bien esta imagen, ya que judíos, griegos y romanos tenían una ceremonia especial para señalar la entrada de un joven a la vida adulta.

 

Desarrollo: En los versículos 1 y 2, la imagen es la de un padre rico que tiene la intención de pasar el control de su riqueza al hijo cuando llegue a la madurez. Sin embargo, “entre tanto que el heredero es niño”  la condición  “en nada difiere” es igual que la del “esclavo, aunque es señor de todo”. Se le está diciendo de continuo lo que debe hacer y lo que no debe hacer. Tiene “tutores y curadores” (v.2). “Tutores”, eran esclavos a quienes se confiaba el cuidado de los menores de edad, mientras que los “curadores” eran mayordomos que administraban sus propiedades hasta que tuvieran edad suficiente para hacerlo por sí mismos. Así, aunque la herencia desde luego le pertenece, no entra en posición de ella hasta que ha crecido.   

“Así también nosotros” (v.3a), dice Pablo. Esta era la condición de los judíos bajo la ley “eran niños” y estaban bajo las instrucciones de la ley como si fueran esclavos. “estábamos en esclavitud bajo los rudimentos del mundo” (v.3b). “Rudimento” (griego, stoikheia) significa: “los principios básicos o elementales de una enseñanza” (ver Colosenses 2:8; Hebreos 5:12), en este caso las enseñanzas externas que imponía el judaísmo, como la circuncisión, observancia del sábado, novilunios, fiestas solemnes anuales, etc. Es cierto que los gálatas no tenían la ley de Moisés, pero no por eso dejaban de estar en sus costumbres paganas bajo esos rudimentos antiguos (v.8). “Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo” (v.4a), es decir el tiempo fijado por el Padre para la llegada de su Hijo para redimir a los que estaban bajo la ley (en que los herederos llegarían a la mayoría de edad (v.2). “Dios envió a su Hijo” (v.4b), como el padre que determina la fecha en la que se realizará la ceremonia que marca la mayoría de edad de su hijo, para que quede libre de los guardianes “tutores y curadores”. Dios  mandó  a su Hijo en el momento preciso, para librar a todos aquellos que están bajo la ley, o los rudimentos del mundo (los gentiles). Agrega Pablo “Nacido de mujer” (v.4c), se remonta a la promesa sobre “la simiente de la mujer” (de Génesis 3:15), y posiblemente aluda al nacimiento virginal de Cristo (Isaías 7:14; Mateo 1:18-25). Esto demuestra la humanidad plena de Jesús, tenía que ser Dios a plenitud, para que su sacrificio tuviera el valor infinito que se requería para expiar el pecado, pero, Él también, tenía que ser hombre a plenitud para que pudiera llevar sobre sus hombros el castigo por el pecado como sustituto del ser humano.(ver Lucas 1:32,35; Juan 1:1,14,18), y lo hizo sujetándose, “(nacido) bajo la ley”, desde su nacimiento, como lo mostró a los 8 días de edad al, pasar por el sangramiento rito de la circuncisión.

Fue necesario que el Hijo de Dios naciera bajo la ley, para cumplir dos propósitos: 

a)                       “Para que redimiese a los que estaban bajo la ley” (v.5a), al liberarlos del yugo de maldición (Gálatas 3:13). El término “redimir” en griego, era usado con frecuencia para hablar de la compra de la libertad de un esclavo o un deudor. La muerte de Cristo, debido a que fue una muerte de sustitución por el pecado, satisfizo la justicia de Dios,  de tal forma que Cristo se convirtió en el comprador literal de los creyentes, para librarlos de la esclavitud del pecado y sentencia de muerte eterna  (Tito 2:14; 1 Pedro 1:18;  compárese con Romanos 3:24; 1 Corintios 1:30)

b)                       “A fin de que recibiésemos la adopción de hijos” (v.5b), es lo que hizo Cristo después de rescatarnos. Bajo la ley romana un hijo adoptivo disfrutaba de todos los derechos legales de las propiedades de su padre e incluso si anteriormente fue un esclavo. No era un hijo de segunda clase, era igual a cualquier otro hijo biológico o adoptivo en la familia de su padre. En nuestra sociedad “adopción”, es el acto de incorporar a una persona que ha sido engendrada por otra persona. Puesto que los seres humanos no regenerados  son por naturaleza hijos de Satanás  (Mateo 13:38; Juan 8:38, 41, 44). La única manera en la que puedan convertirse en hijos de Dios,  es mediante un acto de adopción espiritual (Romanos 8:15, 23; Efesios 1:5). Una vez redimidos, (comprados por Cristo), a precio de sangre  libres del pecado y de la muerte eterna, y ser adoptados como hijos con todas las regalías y derechos.  “Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo” (v.6b), es decir, el Espíritu Santo, quien realiza la obra de confirmar a los creyentes su adopción como  hijos de Dios  (Romanos 8:15-16), siendo partes en la familia de Dios  “el cual clama: ¡Abba, Padre!” (v.6c). Este término familiar y cariñoso en arameo que los niños pequeños usaban para hablar a sus padres. Es el equivalente en nuestra expresión a “papito”. Solo agradecer a Dios que el  creyente  “ya no es  esclavo” (v.7a) ¡Bendito Dios!, “sino hijo”. Por cuanto Cristo como Hijo de Dios es el heredero  de todas las riquezas, el cristiano es “heredero  de Dios por medio de Cristo”.

 

Conclusión: Los padres humanos pueden brindar su amor, sus recursos y su herencia a un hijo adoptivo, pero no sus características peculiares y distintivas. No obstante, Dios de forma milagrosa otorga su propia naturaleza a quienes ha elegido y que han confiado en Cristo. Él los convierte en hijos suyos a la imagen de su Hijo divino, y no solo les concede las riquezas y bendiciones de Cristo, sino su misma naturaleza.

 

Nota : Cualquier consulta de la lección, la puede realizar a la comisión encargada Año 2020

Pr.Jorge Andulce P. (3°Viña del Mar) - Pr.Manuel Díaz B. (Santiago Centro) Pr.Claudio Cisternas C. (5°Puente Alto)  -   Pr. Alvaro Vega N. (2°Quilpué)

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