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Vida Cristiana y Familia

Evangelio - 360 Vida Cristiana y Familia

Evangelio - 360

Sin duda, lo que más puede complicar a todo cristiano es el ejercicio de la predicación, no solo la que se hace desde un púlpito, sino aquel ejercicio integral que se hace cuando aconsejamos o damos nuestro punto de vista en una conversación.

¿Cómo podemos predicar para que cada mensaje sea pertinente a las necesidades de toda la congregación y no transformar la iglesia en una terapia grupal cada semana? ¿Cómo aconsejamos de manera que ayudemos a las personas a través del evangelio? ¿Cómo podemos dar un punto de vista en conversaciones desde el evangelio?

Para dar respuesta a lo anterior, habrá que asumir el desafío de trabajar para que cada sermón, consejería y conversación, mueva la voluntad de las personas hacia un evangelio 360, es decir, un evangelio que está presente en todas las áreas de la vida y en todo tiempo.

Antes de juzgar como obvio, por favor consideremos los sermones que escuchamos (en la iglesia o fuera de ella), la música, las conversaciones que sostenemos cuando aconsejamos u orientamos a amigos, hijos o esposa(o).

Es necesario repasarlos mentalmente y tratar de buscar en ellos la encarnación de Cristo, el sacrificio de Cristo, su muerte, resurrección y su exaltación, pues, al fin de cuentas, esto es el tema central de la biblia.

Si un sermón, una canción o una conversación no contiene lo anterior, entonces no se puede decir de ellos que son Cristianos. Pueden ser lindos, pueden ser de buen gusto, pueden ser inofensivos, pero no podemos decir que son centrados en Cristo.

Dicho de otra forma, si un musulmán o un testigo de Jehová o un mormón, nos oye predicar, o escucha la misma música, o si entablamos conversación a cerca de la fe con alguno de ellos, y no se ofende, lo más probable es que no estemos comunicando el evangelio.

Entonces, deja de ser obvio que el evangelio deba estar presente en todas las áreas y en todo tiempo en la vida de un c ristiano, más bien, pasa a ser desafiante y abiertamente confrontacional. El apóstol Pablo lo expresa magistralmente en Efesios 4:8-17-23

Esto digo, pues, y afirmo juntamente con el Señor: que ya no andéis así como andan también los gentiles, en la vanidad de su mente, entenebrecidos en su entendimiento, excluidos de la vida de Dios por causa de la ignorancia que hay en ellos, por la dureza de su corazón; y ellos, habiendo llegado a ser insensibles, se entregaron a la sensualidad para cometer con avidez toda clase de impurezas. Pero vosotros no habéis aprendido a Cristo de esta manera, si en verdad lo oísteis y habéis sido enseñados en Él, conforme a la verdad que hay en Jesús, que en cuanto a vuestra anterior manera de vivir, os despojéis del viejo hombre, que se corrompe según los deseos engañosos, y que seáis renovados en el espíritu de vuestra mente, y os vistáis del nuevo hombre, el cual, en la semejanza de Dios, ha sido creado en la justicia y santidad de la verdad.

Esta es la idea que hemos perdido, la de un evangelio que convierte y transforma todo. Napoleón Bonaparte comprendía la biblia de esta manera:

"La Biblia no es un libro común y corriente, sino una criatura viviente que tiene un poder único que conquista a todo el que se opone."

Entendiendo que este es el desafío de nuestro tiempo, y la invitación es a que reflexionemos en estas tres cosas para lograr vivir un evangelio 360:

  1. PIDAMOS UN CAMBIO DE CORAZÓN
  2. El apóstol Pablo, hace un fuerte llamado a “vestirnos del nuevo hombre” y enfatiza además que este nuevo hombre es “semejanza de Dios, creado en justicia y santidad de la verdad” . El contraste es un hombre gentil, caracterizado por una actitud vanidosa, de entendimiento entenebrecido, ignorante, duro de corazón, insensible y entregado a la sensualidad.

    Este llamado de Pablo es todo menos un mensaje simple, es un desafío a la renovación de todo aspecto de nuestra vida, deseos, gustos, sueños y toda actividad cotidiana.

    Es posible que el cristiano sienta no estar tan comprometido con todo lo que plantea el Apóstol, puede que incluso se sienta muy lejos o simplemente, no quiera o no sepa cómo avanzar hacia allá, pero esos sentimientos no deben conformarnos. Jesús no es solo la verdad, también es el camino (Juan 14:6), eso quiere decir que podemos acercarnos confiadamente para hallar oportuno socorro (Hebreos 4:16). ¿Hemos experimentado decirle a Jesús que nos perdone por falta de afecto hacia Él? Este puede ser el primer paso.

  3. ALEJEMONOS DE LAS GENERALIDADES
  4. Revisemos nuestra predicación, nuestras conversaciones a cerca de nuestra fe y la letra de la música que cantamos, de tal manera que exponga el evangelio. El pastor Adrian Rogers dijo en alguno de sus sermones que "la adoración que no comienza en casa, no puede llegar a la iglesia". Seamos prácticos, comencemos en casa.

    Entonces, ejerzamos la práctica de la predicación, la consejería e incluso el uso de música o himnos que proclamen intencional y explícitamente los componentes del evangelio como nuestro pecado, nuestra necesidad de salvación, el sacrificio de Cristo , su muerte y resurrección, alejémonos de las verdades generalizadas que no honran al protagonista de toda la Biblia.

    Hoy encontraremos un Dios para cada persona, que también es bueno, que salva y que es poderoso. Nuestro Dios es todo lo anterior, pero la salvación que Él nos da, proviene de un nombre, Jesús, en quien somos invitados a poner nuestra fe y esperanza. Así que, prediquemos a Cristo, hablemos de Cristo y vivamos por Cristo

  5. LA PRÁCTICA DEL EVANGELIO 360
  6. No actuemos reactivamente. Si ya conocemos el evangelio, entonces no necesitamos un avivamiento, ya lo tenemos, (Juan 7:38). Lo que necesitamos es una reforma. Si estamos escuchando constantemente el evangelio, el mismo evangelio debe reformar todas las áreas de nuestra vida de manera progresiva.

    1. Reformemos la manera en que nos relacionamos con los demás
    2. Reformemos la forma en que usamos nuestra libertad
    3. Reformemos el uso de tiempo y recursos
    4. Reformemos nuestra comprensión de nuestro lugar en la iglesia

    Pidamos la ayuda del Espíritu Santo de tal manera "que el mismo Dios de paz os santifique por completo; y que todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea preservado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo." 1 Tesalonicenses 5:23

Pastor Ricardo Cerda - Iglesia Primera de Concepción